Home » Actualidad » Señales que demuestran que tenemos trastorno de sueño

Al principio, parece normal no alcanzar un periodo adecuado de sueño. De hecho, el cuerpo acaba por adaptarse a esta situación. Pero, con el paso del tiempo se producen una serie de reacciones negativas, que se manifiestan con malestares físicos, emocionales y cognitivos. Muchos de los sistemas principales del cuerpo presentan interferencias en su funcionamiento. Esto acaba provocando la aparición de enfermedades graves que afectan la calidad de vida

Sufrir algún tipo de trastorno de sueño se ha convertido en algo muy común. Tanto, que, a pesar de sus consecuencias, muchos ignoran la importancia de tratar el problema adecuadamente. Aunque no siempre tienen que estar relacionadas, si presentamos varias de estas señales es conveniente acudir al especialista para que diagnostique si tenemos un posible trastorno del sueño.

Por eso, es primordial identificar sus síntomas y atenderlos de inmediato para evitar que generen más complicaciones. 

  • Dormir menos de 4 horas: Para tener un óptimo descanso se recomienda un periodo de sueño de entre 7 y 8 horas diarias, sin interrupciones. Sin embargo, por el uso de dispositivos electrónicos, el estrés y el exceso de trabajo se tiende a reducir ese tiempo sin pensar en las consecuencias. El cuerpo se va adaptando a esta disminución, aunque al principio lo manifieste con cansancio. El problema surge cuando dormir menos de 4 horas se convierte en un hábito, ya que impedimos que se lleven a cabo funciones que solo se cumplen con el descanso.

  • Fatiga: La fatiga es una condición que se produce como consecuencia de un sobresfuerzo físico, una mala noche de sueño o el exceso de estrés. Se caracteriza por una sensación de falta de energía, que acarrea dificultades en la concentración y las habilidades físicas. Su aparición es muy común entre quienes duermen menos de 8 horas diarias. Cuando eso ocurre, el cuerpo no tiene tiempo suficiente para descansar y cumplir sus funciones nocturnas. Aunque casi nunca representa un peligro para la salud, es necesario contrarrestarla con un buen periodo de descanso y una dieta equilibrada.
  • Ronquidos: los ronquidos fuertes son un síntoma que afecta la calidad de vida, tanto de los pacientes como de sus seres allegados. Ese sonido fuerte que proviene del sistema respiratorio causa interrupciones durante el periodo de descanso y, de hecho, puede impedir dormir por horas. Aunque pueden darse por una mala postura o una infección respiratoria común, su recurrencia alerta de la posibilidad de sufrir apnea de sueño. Se trata de un problema donde la respiración se interrumpe o se hace muy superficial. Puede durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos. El tipo más común es la apnea obstructiva de sueño. Esta genera un colapso en las vías respiratorias que deriva en un resoplido o ronquido fuerte.

  • Estar hambrientos: La ansiedad por la comida es una reacción inmediata de los malos hábitos de sueño. Al reducir el tiempo de descanso aumentan los niveles de las hormonas que estimulan la sensación de hambre, y generan un deseo insaciable de comer. Tener continuos antojos por comida azucarada y rica en carbohidratos puede tener su origen en un trastorno de sueño. De hecho, hay una alta probabilidad de ganar peso con más facilidad cuando no se cumple con el horario de descanso recomendado.
  • Bruxismo (rechinar dientes): Crujir lo dientes de manera inconsciente al dormir es uno de los síntomas de una afección llamada bruxismo del sueño. Se trata de un trastorno del movimiento que, cuando no se controla, puede generar desgaste de las piezas dentales y fuertes dolores de cabeza.
  • Ardor estomacal: La sensación de ardor en el estómago impide alcanzar un sueño reparador y puede ser tan recurrente que conduce a otras dificultades digestivas. Su aparición está vinculada con la apnea de sueño. Sin embargo, se suele dar por la ingesta de cenas demasiado abundantes. Esto se debe a que generan exceso de producción de jugos ácidos en el estómago, lo cual se manifiesta con síntomas de indigestión. Por otro lado, debido a la postura corporal durante el descanso, los ácidos pueden retornar hacia el esófago, y originar acidez.

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