Home » Psicología » Los efectos de la sobrecarga laboral

Si no se limita el tiempo y se cuidan otras condiciones laborales, a largo plazo podemos ver perjudicada nuestra calidad de vida. Por ello es importante concienciar sobre los efectos de la sobrecarga laboral e intentar prevenirla.

La sobrecarga laboral está muy presente en la vida de las personas; dedicar gran parte de nuestro tiempo a trabajar se ha convertido en rutina para muchos. Tanto es así que es posible acumular jornadas laborales muy largas, lo que conlleva que a su vez que madruguemos y lleguemos muy tarde a casa, pasando la mayor parte de nuestro día en el puesto de trabajo. En este sentido, el exceso de trabajo puede repercutir negativamente en nuestra vida ya que, si dedicamos mucho tiempo a trabajar, es altamente factible que no podamos dedicarnos de la misma manera a otras áreas de nuestra vida. Es así como terminaremos dedicando menos tiempo a nuestra vida personal; a nuestra familia y amigos, entre otros.

La sobrecarga laboral es un riesgo que disminuye la calidad de vida y la productividad. Asimismo, diversos estudios han demostrado que se ponen en juego riesgos físicos y psicológicos derivados de las largas y excesivas jornadas laborales. En definitiva, dedicar la mayoría de horas en la semana al trabajo provoca que nuestro bienestar físico y psicológico se vean amenazados, incluso aunque nos guste mucho lo que hacemos. A su vez, con el paso de las horas disminuye la productividad. Si dedico mucho tiempo al trabajo, la mente se satura y el rendimiento disminuye notablemente. El bienestar y la salud son un deber, de otra manera no podríamos mantener nuestra mente fuerte y clara.

  • Una jornada de trabajo extenuante es un factor de riesgo para padecer ansiedad. Esto es, el estrés derivado de la sobrecarga laboral genera una segregación excesiva de ciertas hormonas, como el cortisol (conocida como la hormona del estrés). La hormona del estrés nos prepara para enfrentarnos a ciertas situaciones y en pequeñas dosis no tendría por qué ser perjudicial. Ahora bien, segregar cortisol en exceso, derivado del estrés y la preocupación constante, fruto de una sobrecarga mantenida en el tiempo, podría provocarnos una angustiante sensación de malestar. Se manifestaría como una sensación de presión en el pecho, dolor de estómago y taquicardia.
  • No es raro que quien trabaja en exceso comience a tener dificultades para dormir, que a veces se transforman en insomnio crónico. Es tanta la carga laboral que su mente es incapaz de desconectar a la hora de ir a dormir, llevándose los problemas y la preocupación a su momento de descanso. Esto provoca que el sueño no sea reparador y al día siguiente se encuentre aún más agotado, tanto mental como físicamente.

  • La sobrecarga laboral provoca que pasemos menos tiempo con amigos y familia, que casi no veamos a nuestra pareja, amigos, hermanos, hijos o padres. En cierto sentido, nos convertimos en los eternos ausentes: los demás ya no esperan que estemos.
  • El Síndrome del burnout (estar quemado) ha sido reconocido de forma oficial por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es considerado un trastorno que afecta a nivel emocional y psicológico a una parte importante de trabajadores que viven en un estado continuo de estrés y ansiedad. Cabe destacar que cada vez son más los profesionales de diferentes sectores laborales los que padecen este síndrome. Según los datos obtenidos en un reciente estudio, el 40 % de los profesionales en medicina han afirmado sufrir ‘burnout’, aunque el número de profesiones que lo padecen cada día son más elevados.

Para concluir, recordemos que, si no se limita el tiempo y las condiciones laborales, a largo plazo podemos ver perjudicada nuestra calidad de vida. Por eso, es importante tomar conciencia sobre los efectos de la sobrecarga laboral e intentar prevenirla. Asimismo, es primordial tener siempre presente de que cuidar nuestra salud mental y física es fundamental para todos.

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