Home » Actualidad » El minimalismo nos hace más felices

El minimalismo es una corriente artística que sólo utiliza elementos mínimos y básicos. Por extensión, en el lenguaje cotidiano, el término se asocia a todo aquello que ha sido reducido a lo esencial y que carece de elementos sobrante o accesorios. Muchos lo asocian a un estilo de vida y muchas personas se animan a vivir con lo justo y necesario, sin acumular demasiadas cosas que nunca utilizan y, de esta forma, se sienten más livianas y felices.

Según los minimalistas, hoy en día vivimos en un entorno demasiado estimulante, en el que muchos de estos estímulos, que provienen de la publicidad de cosas materiales, son anuncios enfocados a motivar el consumo. Lo que hace que cada día pensemos nos hacen falta más objetos de manera imprescindibles para lograr nuestro bienestar. Sin embargo, para el pensamiento minimalista, con cada nueva compra nos hacemos más pesados. Es decir, nuestro plano emocional se sobrecarga, y terminamos por dejar de lado lo esencial del ser humano, como lo es la libertad. Por eso, esta forma de vivir es una herramienta que sirve de catalizador para deshacernos de los excesos, con el objetivo de que podamos enfocar en aquello que es realmente importante, y que nos lleve hacia la felicidad, la libertad y la realización.

Características del estilo de vida minimalista

  • Vivir en el presente: enfocados en el futuro, disfrutando de las pequeñas experiencias y acumulando anécdotas y sólo las cosas útiles y necesarias, es la base de la filosofía de vida minimalista.
  • Eliminar lo que es innecesario : básicamente, tenemos que eliminar todo aquello que no sea estrictamente necesario. Si durante nuestra vida hemos estado almacenando objetos inútiles, se trata de hacer un ejercicio de orden y vaciar esos espacios, de manera que puedan ser liberados o rellenados con elementos que sí cubran necesidades reales y actuales. La sabiduría más tradicional nos recuerda que el apego por lo material nos hace de alguna manera esclavos. La acumulación hace que perdamos tiempo limpiando, ordenando o manteniendo, suponiendo un obstáculo para emplear nuestros recursos en aquellos asuntos que son realmente importantes. De esta manera, los minimalistas invitan a vaciar cajones y armarios, eliminando todo aquello que ya no sirve para nada.
  • Poner orden y simplicidad en el hogar: tener un hogar ordenado, donde la simplicidad sea la tónica dominante, es una característica de esta filosofía de vida. Cada cosa que conservemos, será porque tiene un uso concreto y por esa razón tendrá un espacio. Además, si somos sistemáticos y solo tenemos un objeto para un determinado uso, será más fácil encontrarlo.
  • Evitar el apego a los objetos: a veces nos encariñamos con los objetos y es por eso no los tiramos. Es cierto que pueden ser cosas llenas de recuerdos para nosotros. Sin embargo, el minimalista nos recuerda que, en realidad, los recuerdos están en la persona que lo obsequió y no en el objeto mismo. La manera de entenderlo es que tenemos que proyectarnos hacia el futuro y no al pasado. Así, el afecto es hacia las personas, empezando por uno mismo, y no hacia las posesiones materiales.
  • Acumular experiencias
  • Seleccionar compromisos : esta es otra máxima minimalista. No debemos perder nuestro tiempo en citas o reuniones o encuentros que no nos van a aportar nada. Para ser productivos, a veces, hay que decir «no».
  • Controlar la mente: hay que centrarse en lo verdaderamente importante, buscando el equilibrio emocional.
  • Controlar el instinto consumista: tenemos que ser cuidadosos con las compras, ya que, en muchas ocasiones, adquirimos objetos que realmente no sirven para nada. Además, una buena forma de mantener el equilibrio, es cambiar cada cosa que entra al hogar por otra que salga. Así, si alguna de nuestras posesiones ha perdido su vida útil, hay qye venderla o donarla pero, nunca acumularla.

  • Digitalizar: otra opción por la que se decantan los minimalistas es por la digitalización. Abogan por acabar con álbumes de fotos, facturas, cartas, tickets y todo papel que ocupe lugar «de archivo». Primero se hace una foto o se escanea, luego se guarda digitalizada y después se tira la parte material.
  • Simplificar la tecnología. Es decir, no es necesario tener celular, iPod, tablet, notebook, computadora de escritorio. Hay que apostar por concentrar todo en el número más pequeño de dispositivos posible.
  • Controlar el consumo de información. Dado que estamos expuestos a muchos estímulos, al final perdemos foco y tiempo valioso sin estar verdaderamente bien informados en muchos casos.

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