Home » Belleza y Salud » ¿Bótox o ácido hialurónico?

Hoy en día son dos de los métodos más utilizados para combatir arrugas y líneas de expresión. ¿Cuáles son sus principales características? Cuál es la diferencia entre ellos? Existe cierta confusión entre el tratamiento con toxina botulínica y los rellenos que, si bien son tratamientos complementarios, no poseen los mismos efectos. La toxina botulínica se utiliza para disminuir la acción de los músculos que provocan arrugas al gesticular, es decir arrugas dinámicas, pero no aporta ningún volumen. En cambio, los rellenos tienen como objetivo aumentar el volumen de las zonas elegidas (labios, mentón, pómulos, nariz, etc) o bien rellenar surcos o depresiones, como los surcos nasogenianos o las arrugas.

La toxina botulínica, popularmente conocida como botox a pesar de tratarse de una denominación comercial tiene su principal aplicación estética en el tratamiento de las denominadas arrugas de expresión, especialmente del tercio superior de la cara, como son las del entrecejo, la frente y las llamadas patas de gallo. El tratamiento es solicitado por miles de personas y considerado uno de los que garantiza mejores resultados para eliminar arrugas dinámicas (aquellas que aparecen o se acentúan con los gestos). Tras su infiltración en el músculo localizado debajo de la piel de la zona en cuestión, se logra una disminución del movimiento por relajación muscular. Con este efecto se atenúan o desaparecen las arrugas y se otorga un aspecto más juvenil a la piel. Este tratamiento está indicado para hombres y mujeres que posean arrugas marcadas cuando realizan gestos, sobre todo en el tercio superior del rostro (entrecejo, frente y patas de gallo). Sin embargo, hay que comprender que este tratamiento no está dirigido a planchar las arrugas, ni tan siquiera a rellenarlas. Su objetivo, por el contrario, es modificar el gesto que las origina, teniendo en cuenta que cuando se inyecta la toxina botulínica para relajar un músculo y evitar la acción que genera la arruga de expresión se potencia la acción de los músculos antagonistas.

Estaes la razón principal por la que este tipo de tratamientos deben ser realizados por dermatólogos o expertos en estética debidamente cualificados, ya que se requiere un exhaustivo conocimiento de la anatomía facial, tanto en lo que se refiere a la ubicación exacta del músculo sobre el que debe inyectarse el botox, como de la función que éste realiza y cómo su relajación va afectar a los músculos adyacentes. Ello es fundamental para que el resultado final mantenga un correcto equilibrio y evitar que al modificar el gesto que produce la arruga quede otro que resulte desagradable e incluso más antiestético que el anterior (por ejemplo, un gesto congelado o un párpado caído).

Los efectos aparecen entre los 3 y 10 días posteriores de realizarse la aplicación y tiene una duración de aproximadamente 6 meses. Luego de este período deberá repetirse la aplicación para mantener los resultados. En caso de no querer repetir el tratamiento, no existe ningún efecto rebote, sólo volverán a aparecer las mismas arrugas que existían previamente. Lo ideal es realizar dos sesiones al año. Pero si el tratamiento se repite a lo largo del tiempo se puede llegar a conseguir que la modificación del gesto sea duradera. Por eso la recomendación de inyección está entre dos y tres veces al año.

Sin embargo, no siempre es suficiente el tratamiento con la toxina botulínica para eliminar las arrugas de expresión, especialmente cuando éstas son muy profundas. En tales casos es necesario complementarlo con un tratamiento de relleno con ácido hialurónico, el único que en la actualidad ha demostrado su eficacia en este sentido, más allá de proporcionar volumen a la piel de la zona donde está la arruga. De hecho, estudios publicados en revistas científicas internacionales demuestran que cuando esta sustancia se aplica mediante inyección intradérmica estimula y activa los fibroblastos y de colágeno incluso en personas de edad avanzada.

¿Qué requisitos deben presentar los pacientes?

No existe un límite de edad, aunque más frecuentemente los piden mujeres de entre 35 y 55 años. No se puede aplicar en mujeres embarazadas o en período de lactancia, en pacientes con patologías neuromusculares que manifiesten debilidad muscular y tampoco si presentan infecciones locales en las zonas a inyectar. No se recomienda la colocación a menores de 18 años.

Riesgos de los rellenos

En general, los tratamientos de relleno con ácido hialurónico o hidroxiapatita cálcica no conllevan efectos adversos asociados de consideración. Pero existen excepciones importantes, como es el caso de las personas asmáticas o aquéllas que sufren una urticaria crónica que no responde a los tratamientos habituales y que están siendo tratadas con un medicamento llamado omalizumab. Estas personas pueden desarrollas lo que se conoce como granulomas de cuerpo extraño, que tienen la apariencia de un quiste que a veces puede tener una coloración oscura.

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