Home » Make-Up » Cómo usar el iluminador según nuestro tipo de piel

El iluminador se ha convertido en un producto de maquillaje casi tan importante como la máscara de pestañas o el  labial. Actualmente, no es solo apto para la noche, sino que está más que aceptado en los looks de día. Basta con aplicarlo en las zonas susceptibles de recibir luz de forma natural: sobre los pómulos, las sienes, la punta de la nariz, el arco de la ceja y el arco de cupido. Y, en verano, también queda ideal si lo aplicas sobre las clavículas.

Lo primero que debemos saber es que este cosmético, que podemos encontrarlo en forma de lápiz, barra, líquido o polvos, es tan poderoso que en cuanto notemos sus primeros efectos, nos terminará resultando imprescindible. Tal es su poder, que si nos preparamos temprano para ir a trabajar a una oficina, no estaremos necesitando aplicar una base de maquillaje. Sólo basta con utilizar el stick iluminador , aplicar unas rayas y difuminarlas muy bien. Hay que colocarlo en lo alto de los pómulos para darles volumen, en el arco para engrosar los labios y en el puente de la nariz para afinarla. La consigna es siempre poca cantidad y que se funda con la piel.

Para un acabado más «trabajado», y nocturno, debemos aplicar una base de maquillaje de larga duración, elegir unos polvos nacarados en tono champán o ligeramente rosados y extenderlos por encima del rubor. Realizar lo mismo, con un tono perlado, debajo del arco de las cejas y en el lagrimal.

Las fórmulas líquidas, son las más versátiles, porque pueden utilizarse solas o en compañía de la base de maquillaje. Si las mezclamos con la base conseguiremos un efecto de piel radiante e iluminada muy sutil. Eliminaremos la cara de cansancio y nos quitaremos años de encima. Para atraer la atención y crear un efecto glow en la piel, no hay que olvidarse una lección básica: tener el cutis perfectamente hidratado.

Si tenemos piel grasa, es mejor que elegir un iluminador formato en polvo. Más intenso y vibrante, es perfecto para filtrar la luz  que penetra en el rostro y así difuminar las imperfecciones, los poros y las arrugas. Además, ofrece la posibilidad de aplicarlo en seco o en mojado. Para un acabado más intenso podemos humedecer el producto con una brocha específica para polvos, lo que te proporcionará una tez impecable y, de esta forma, el producto también aguantará más tiempo.

Para los cutis que son secos o mixtos, lo mejor es usar los que vienen con textura cremosa. Éstos, ofrecen una cobertura perfecta, un acabado húmedo y una luminosidad sutil de larga duración. Además como los sticks son muy fáciles de utilizar, pueden aplicarse con los dedos o con ayuda de brocha y, podemos superponer diferentes tonos para obtener un color único y look personalizado.

También, es importante acertar con el tono del iluminador. Si nuestra piel es oscura o si ya estamos bronceadas, conviene optar por los tonos tierra, cobre o dorado intenso, pero, si no lo estamos y nuestro cutis es muy claro, se aconseja elegir un dorado más sutil. Para las pieles algo amarillentas, los que vienen en la gama del rosa, son los más recomendados.

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