Home » Trabajo » Cómo lograr reconocimiento en nuestro trabajo

Hay tres ámbitos que se encuentran muy presentes en la vida de las personas: el académico, profesional y personal. Lamentablemente, muchas veces no se desarrollan en paralelo, lo que ocasiona muchos problemas y la pérdida de oportunidades para alcanzar un bienestar pleno. Uno de los primeros errores que se comete es que al terminar los estudios universitarios o técnicos, se apueste únicamente por la línea de carrera dentro de una empresa o en un emprendimiento propio. Si bien la premisa puede ser la búsqueda de experiencia, el dejar el hábito del estudio puede resultar perjudicial si es que transcurren varios años para volver a las aulas, esta vez a nivel posgrado. El punto más crítico es la deserción al no poder aguantar el ritmo.

Otro error frecuente es ver al ámbito personal como un elemento secundario. Muchas veces nuestro afán por alcanzar el éxito en lo profesional y/o en lo académico, nos lleva a descuidar nuestra salud por exigirnos más de la cuenta, a sacrificar tiempo de ocio y sobre todo, nos lleva a no atender a lo más importante: la familia. El no tener tiempo para nuestros familiares o amigos, el dejar de lado los hobbies que nos hacen felices, nos puede pasar factura en el futuro al hacer una retrospectiva sobre cuánto hemos disfrutado la vida y compartido tiempo con quienes amamos. Las personas suelen afirmar que sus seres queridos son lo más importante, pero la distribución de su tiempo no lo demuestra. Se suele pensar que siempre tendremos la oportunidad de hacer las cosas que nos hacen felices cuando en realidad el tiempo pasa y no regresa. Sin el soporte familiar la pendiente en la carrera de la vida será más pronunciada. Asimismo, sin salud no hay trabajo. Aquí es necesario implementar un hábito de salud preventiva para tratar los males en un inicio y de cara al trabajo ser más productivos.

Cada uno de estos ámbitos (profesional, académico y personal), debe atenderse de manera paralela e integral y no secuencial. Con ello se tendrá una vida equilibrada. Para lograr esto es necesario tener una mejor organización de nuestras actividades y dividir nuestro tiempo de la forma más proporcional que se pueda para atender a cada uno de estos ámbitos. Puede resultar obvio el hecho de atender el trabajo, la familia y seguir capacitándose, pero son pocas las personas que pueden decir que llevan estos tres ejes de forma igual de satisfactoria. Hoy más que nunca la organización y gestión del tiempo debe ser practicada.

Por otra parte, todo profesional experimenta 4 etapas durante su vida laboral y tiene diferentes objetivos por cumplir en cada una de ellas. Una de las etapas es la fase de madurez, caracterizada por una mayor responsabilidad en la organización y el reto de tomar decisiones transversales, sin perder la empatía entre los colaboradores.

  • Buena relación con todos

En esta etapa, el profesional ha ganado cierta experiencia y, finalmente, ocupa una posición de mayor responsabilidad en su organización. Sin embargo, aún tiene un jefe a quien siempre debe reportar sus avances o resultados y, al mismo tiempo, coordina con ejecutivos de su mismo rango que lideran otras áreas. Por último, cuenta con subordinados o equipos de trabajo a su cargo. Para gestionar esta situación, se recomienda aplicar un modelo de evaluación de 360 grados. Siempre que el profesional es evaluado por sus superiores, demuestra su compromiso con los objetivos de la organización. Ese mismo compromiso debe transmitirse, junto con la capacidad de liderazgo, a trabajadores de cargos menores, a quienes hay que prepararlos para repetir ese proceso cuando asuman cargos superiores. La relación con los jefes no tendrá mayores inconvenientes mientras exista empatía y “complicidad”. Sin embargo, la relación con los pares puede ser más complicada porque todos apuntan a una misma posición superior. Se requiere ser cordial y respetar el conocimiento y experiencia de cada colega. De lo contrario, pueden generarse conflictos por celos profesionales que, incluso, podrían migrar a un ámbito personal. Los profesionales en la etapa de madurez deben buscar una sinergia con sus pares en la empresa y apuntar a lograr juntos los mismos objetivos, pensando que todos tendrán la oportunidad de destacar, según sus esfuerzos. Una forma de ganarse su respeto es demostrar proactividad, experiencia y conocimientos durante las reuniones de trabajo en los que participan todos los jefes de área y altos cargos.

  • Los retos pendientes

Al asumir cargos con mayores responsabilidades, el entorno se vuelve aún más competitivo que antes y el profesional debe apurarse en afianzar su posicionamiento. La capacitación constante es clave para hacerse un espacio en ya no solo la mente del cliente, sino del jefe, y destacar por las competencias y habilidades adquiridas. Recordemos que esta etapa debe prolongarse lo máximo posible, antes del declive. Cuando se alcanza la etapa de madurez, usualmente el profesional ya tiene una familia y debe esforzarse más para mantener un equilibro entre su vida personal y profesional. Las buenas prácticas y hábitos adquiridos en las etapas previas ayudarán a mantener un estado de armonía, que aportará mucho a la productividad. Un reto que se debe trabajar en esta fase es potenciar el desarrollo del personal a cargo. Para ganarse el reconocimiento de los colaboradores, el profesional debe destacar por su buen trato y empatía, además de su compromiso por prepararlos para asumir cargos superiores.

Algunos consejos claves en este punto son:

  • Demostrar valores como honestidad y ética, por encima de todo.
  • Ser un ejemplo para los demás y no dejar trabajos a medias.
  • Estar dispuesto a escuchar a los colaboradores y proponer soluciones a los problemas que puedan tener.
  • Dar oportunidades al personal para crecer, pensando en cómo hubiera querido que lo traten a uno mismo. Brindarles opciones de capacitación, formación y rotación.
  • Trabajar en la línea de carrera de cada colaborador para impulsar su desarrollo profesional. Si no tienen más opciones de crecer en la organización, hay que aconsejarles los procesos de capacitación, para prepararse adecuadamente.

Es recomendable que los profesionales en etapa de madurez se mantengan capacitados, actualizados y tengan presente que el mundo va evolucionando. Por ejemplo, en la actualidad, se habla mucho de la transformación digital. Si el profesional no nació en una generación que maneja muy bien nuevas tecnologías, debe formarse con rapidez para solucionar este inconveniente.

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