Home » Belleza y Salud » ¿Son útiles los bálsamos labiales?

Los labios son una parte muy delicada de nuestro rostro. Basta con estar expuestos a días de mucho frío, mucho calor o viento para que terminen resecándose y los sintamos tirantes y hasta agrietados. Es entonces cuando buscamos el producto ideal para que nos solucione estos inconvenientes: el bálsamo labial (también, puede ser la vaselina o manteca de cacao). Muchas veces, nos terminamos volviendo “adictas” o generamos cierta dependencia hacia estos cosméticos con tal de evitar las molestias de tener los labios secos. A pesar de que no es algo peligroso, cuando no se elige bien el producto, este comportamiento puede crear efecto rebote en la piel de los labios que no hace más que empeorar el problema.

La vaselina tiene muchas bondades pero no es la mejor opción para cuidar los labios. La vaselina es un buen aislante, pero no es tan buen hidratante. Entonces, si lo que estamos buscando es aislar la piel de los labios de otros irritantes puede funcionar pero, si tenemos los labios deshidratados por otras causas, lo más recomendable es usarla eventualmente pero siempre junto a otros principios activos que permitan regenerar la piel de esa zona.

El hecho de que un tratamiento labial pueda generar cierto efecto rebote está ligado en gran parte a la composición del producto y al porcentaje de glicerinas y parafinas que contenga. De hecho, es muy habitual encontrar estas dos sustancias en las barras y cremas para labios. La glicerina es un derivado alcohólico que si se utiliza muy concentrado produce deshidratación de piel y mucosas. Además, en climas muy secos, hay que tener especial cuidado al usarla, ya que es un producto que atrae la humedad y, si no la encuentra en el medio ambiente, la extrae de la piel causando deshidratación. La parafina tiene gran poder aislante. Entonces, a mayor cantidad de estos ingredientes, mayor oclusividad se produce sobre los labios y, por lo tanto, la hidratación que aparentemente se guarda no es real y se produce un mayor efecto rebote, dejando nuestra piel de los labios seca y desprotegida. En cambio, si el producto es natural, no tiene por qué crear un efecto rebote. El aceite de oliva es excelente y da muy buenos resultados mezclada con palta y aplicada directamente sobre los labios. También, son aliadas la miel, la manteca de karité, el aloe vera y la cera de abejas. Si bien hay tratamientos específicos para los labios para mantenerlos hidratados podemo usar las cremas nutritivas y humectantes que un médico dermatólogo haya indicado para el cuidado del rostro.

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En lo que respecta a la exfoliación, los labios, por la naturaleza de su piel, no acumulan células muertas. Por eso, aunque no sea estrictamente necesario, exfoliarlos es una buena alternativa para tratar los típicos pellejitos que se acumulan en esta zona. Lo que se aconseja no es utilizar una esponja suave o cepillo para combatir la descamación, sino que lo mejor es es mantenerlos bien hidratados. Con la exfoliación se produce un círculo vicioso: si somos muy agresivas con la piel de los labios corremos el riesgo de que esa exfoliación produzca irritación y, en consecuencia, más descamación. La piel de los labios puede exfoliarse una vez cada 15 días. Se puede usar la crema pulidora facial con gránulos muy finos, mezclada con una crema de limpieza. Hay que frotar muy suavemente por unos segundos con la crema y con agua y enjuagar. Al finalizar, humectar con cremas densas para labios.

Aunque por momentos tengamos la sensación de que necesitamos aplicar el producto labial cada media hora, la realidad es que no es necesario hacerlo tan frecuentemente. Cualquier producto para labios usado en exceso puede ser contraproducente. Si bien tienen en su composición sustancias hidratantes -como la manteca de cacao, la lanolina y la manteca de karité- también tienen otras con efecto exfoliante que, usadas en exceso, puede ser irritantes. Por lo tanto, se recomienda su uso solo para situaciones puntuales en las cuales los labios por cuestiones médicas o ambientales, estén demasiado secos. En todo caso, todo depende de cuál sea el objetivo: si los labios están muy agrietados, un buen consejo es renovar la aplicación del bálsamo cada 3 o 4 horas. Si, por el contrario, tenemos unos labios sanos, con dos aplicaciones diarias, por la mañana y por la noche, sería suficiente. Además, si existe descamación, podemos usar un tratamiento específico durante la noche para aprovechar las horas de sueño y que el producto haga su trabajo mientras la piel se regenera.

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