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en pareja pero vivir separados

Corren tiempos en los que las relaciones de pareja buscan de una forma u otra, reinventarse. La rutina exaspera y desgasta, hay mayor necesidad de mantener la individualidad, de evitar esa sensación de asfixia. Al mismo tiempo, se desea poder compartir y disfrutar muchos momentos con el ser amado. Existen personas que eligen apostar por la pareja pero manteniendo semi-convivencias : la nueva forma de vivir estando juntos pero no pegados. Cada vez son más los que deciden dividir los espacios: vivir en casas y barrios distintos, compartir la vivienda con espacios separados o tener una casa común y otra propiedad más pequeña.

Las parejas jóvenes son las que más consideran el espacio a la hora de mudarse. También, en el otro extremo, los más grandes. Muchos matrimonios que han vivido durante muchos años juntos, eligen en determinado momento (a veces cuando los hijos se van de la casa) tener cuartos distintos. Los ayuda a preservar un momento íntimo sosteniendo una rutina común. Los motivos más frecuentes de la necesidad de un cuarto propio son: llegar tarde y despertar a la pareja; ronquidos o ruidos indeseables; hábitos diferentes antes de dormir (televisión vs. lectura) o simplemente la necesidad de pasar tiempo a solas. Una costumbre que naturalizamos (compartir cama) en realidad es relativamente nueva en el tiempo. Durante la era victoriana y hasta el siglo XIX, era común que las parejas durmieran en cuartos distintos. Cuando la población aumentó y las casas fueron en promedio más pequeñas, cambiaron los hábitos.

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Hoy nos cruzamos con relaciones más reales. Adaptadas a lo que realmente nos hace bien, sin la carga pesada de la mirada del otro. Convivencias sin papeles; parejas viviendo en casas separadas LAT (Living Apart Together) que incluso estando casados, deciden vivir  en dos lugares diferentes para preservar su intimidad y no caer en la tan temida rutina. Salidas compartidas, noches románticas, salidas con amigos y complicidades, pero, al final, cada uno a su casa. Esta modalidad LAT , cada vez es más vista una elección de vida que apunta a darle el formato elegido al amor. Muchas veces, insconscientemente, por razones de trabajo o por vivir en ciudades diferentes, las parejas toman grandes bocanadas de aire. Esto es lo mismo lo hacen las personas que viven separadas, pero de manera consciente.

Otros modos de semi-convivencia son :

  • Vivir en un mismo edificio pero en departamentos independientes uno de otro. Pueden ser en diferentes pisos sin estar intercomunicados o bien que se encuentren comunicados por algun pasillo, escalera o puerta en común.
  • Tener una casa en común pero también contar con otra propiedad en la cual alguno de los cónyuges puede tomarse una mini “vacaciones de la relación” o pasar todo el día allí trabajando, leyendo, charlando con amigos, teniendo su propio espacio, etc. hasta que llega el anochecer. Es entonces cuando se retorna al hogar compartido. Es así como no se comparte el día, pero sí la cena y la noche. Suele ser la opción menos frecuente porque es complicada de sostener económicamente, pero muchas parejas grandes con cierto nivel de ingresos la suelen adoptar.

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