Home » Bienestar » ¿Qué es la inteligencia erótica?

Mantener el deseo y la pasión con el correr de los años no es un milagro y tampoco hay que hacer magia. Tampoco depende del factor suerte, destino o del sex appeal de las personas. En este último tiempo se ha descubierto un nuevo tipo de inteligencia, la erótica y lo mejor noticia es que la misma no es genética sino que se puede entrenar, desarrollar y dominar.

Cuando una pareja recién se forma, todo es sencillo : la novedad, el descubrir al otro, el desafío de conseguirlo y, básicamente, la inseguridad. Saber que el otro puede dejar de estar quizás sea el mayor ingrediente del erotismo. Esto no significa que uno deba vivir lleno de inseguridades en una relación, nos terminaríamos enfermando y enloqueciendo, pero sí que muchas veces ocurre lo opuesto. A veces, las parejas que llevan muchos años juntos, se toman como eternas y se llega al punto de la cosificación : “soy dueño/a del otro” y eso mata todo erotismo.

El motor de la vida y del deseo es la realidad de ” la no permanencia”. Pero, cómo mantenerla y no por eso sufrir o,  matarla y morirse de aburrimiento? Esta es la gran cuestión. Si algo atenta contra la pareja, es la posibilidad de otro, de un tercero. La infidelidad podría ser un modo de mantener viva la llama pero es un riesgo demasiado alto y con resultados que pueden ser muy nocivos. Lo que sí se puede afirmar es que si una pareja logra mantener vivo el erotismo es porque, en principio, cada uno de ellos ha seguido adelante apostando a su propia sensualidad, cuidándose tanto física, como emocional e intelectualmente. la pareja debe seguir entrenando para así mantener una buena figura.

Existe una frase que nos jugó a todos en contra : la pasión es lo opuesto a la inteligencia. Es un error. Desde psicólogos y sexólogos hasta nuestros amigos, hombres y mujeres, hemos fabricado esta creencia. Hoy, los especialistas anuncian que llegaron nuevos tiempos, los de la inteligencia erótica, o sea, poner nuesttro cerebro al servicio del goce y del placer. Y, de esta forma podemos hacer que el AMOR, ese tan visto y envidiado en las telenovelas y en las mejores películas románticas estadounidenses y europeas, sea ETERNO.

Vivimos en un mundo hiper sexualizado y, sin embargo, las estadísticas dicen que le gente no disfruta más que antes, cuando el sexo era algo que se reprimía. La buena noticia es que, frente a esa realidad, hay autores que retomaron el tema de la sexualidad desde un punto de vista nuevo : como una parte más de la inteligencia y no sólo asociado a lo instintivo, como históricamente se entendía. Esto quiere decir que el sexo no tiene nada que ver con la suerte, no es innato ni depende de cuan sexy pueda ser una persona. Existen habilidades concretas que podemos desarrollar y practicar hasta dominarlas para así avivar la pasión. Así como existe una inteligencia emocional, también existe una sexual, que constituye una porción de nuestra capacidad intelectual, que tiene un coeficiente y determina el erotismo de cada persona. Igualmente, este coeficiente se puede mejorar. La inteligencia erótica tiene que ver con  aspectos genéticos, estilos de vida y de educación, y adaptación exitosa a las circumstancias de la vida donde se han puesto de manifiesto las habilidades de algunas personas sobre el erotismo.

inteligencia erótica

A partir de los resultados de investigaciones y de la experiencia clínica con parejas que atraviesan una crisis en su sexualidad, los especialistas han desarrollado una serie de “soluciones” para entrenar la inteligencia erótica o sexual y aplicarla a la realidad de todos los días. El punto de partida es con uno mismo. Hay que alimentar la propia energía erótica, hay que desarrollar aspectos de la vida que nos gusten y actividades que nos den felicidad. Por ejemplo : arreglarse, maquillarse, ponerse linda, hacer cosas creativas que me hagan sentir bien con mi propio cuerpo y salirse de los roles estereotipados de mamá , ama de casa o profesional. Si bien es un desarrollo individual, esto impacta directamente en la pareja, ya que crea una distancia que permite volver a enamorarse del otro, porque se activa la seducción y esto aumenta el deseo. La proximidad, muchas veces, elimina el deseo.

Entonces, la inteligencia erótica consiste en crear cierta distancia para activar el deseo. Tener un espacio físisco, intelectual y emcional que sólo pertenece a cada uno, es fundamental, porque estar en pareja no significa tener que mostrarse todo. Un ejercicio simple pero efectivo que sirve para recuperar la espontaneidad que se perdió con la rutina, y que conlleva al aburrimiento, consiste en que la pareja se toque, bese, acaricien y abracen por no más de 10 minutos por noche, durante 2 o 3 semanas, sin que este juego previo desemboque en una relación sexual. la puesta en marcha de mecanismos biológicos vuelve a instalar la excitación normal. Luego, en el momento del placer, hay que sentir y arrojarse a los sentidos presentes. Eso es ser eróticamente inteligente.

Otra clave es el ser creativos en el sexo. Durante el contacto sexual es fundamental la concentración y el ejercicio de los sentidos, que son los mayores estimuladores del placer. El amor y la intimidad en una relación ayudan a la pasión, pero no son garantía. El amor tiene más que ver con la repetición, la seguridad y la confianza. La pasión es sorpresa, originalidad, misterio y cambio. Es imprescindible generar el espacio y el momento y ponerlo dentro de las actividades. Si siempre se lo atrasa y se lo deja para el octavo día de la semana, las ganas se van perdiendo hasta desaparecer por completo. Es un desafío llevar el erotismo al hogar y por eso requiere de voluntad. La clave está en la forma “intelectual” de hacerlo : La intimidad erótica es un acto de generosidad y egocentrismo. Amar al otro sin perderse uno es el dilema central de la intimidad. Y la fantasía es un recurso valioso para impulsar el juego. El amor y la ternura se enriquecen con imaginación.

Gran parte de nuestra existencia está orientada directa o indirectamente al sexo, pero paradójicamente, no todo el mundo consigue una estabilidad emocional en su vida sexual. Muchísimas personas inteligentes conviven con pasiones que conducen al desastre o con una vida sexual frustrante e insatisfactoria o inexistente. Aproximadamente el 75%  confiesa que el sexo es importante o esencial para su vida, pero al mismo tiempo, la mitad dice que constituye la causa de su estrés y otros están preocupados, porque no tienen relaciones eróticas con más frecuencia.

1) El primer componente del talento amoroso consiste en adquirir los conocimientos precisos para adentrarse en la relación de pareja. Quienes son sexualmente inteligentes poseen información científica precisa acerca de la sexualidad humana, por la que se guían en sus decisiones y en su conducta sexual.

2) Una vez liberados de las mentiras del sexo, el segundo paso hacia una vida sexual mejor se encuentra en descubrir nuestro propio sexo, averiguar qué nos atrae y excita, qué preferimos y cuáles facetas de nuestra conducta erótica nos plantean dificultades. Este pilar de la inteligencia sexual se denomina Conciencia del Yo Sexual Secreto, el cual alberga los verdaderos pensamientos, sentimientos y emociones que hacen que la vida amorosa sea más gratificante.

3) El tercer y último pilar de la inteligencia erótica tiene que ver con la conexión con los demás. El sexo es cosa de dos, mantener una vida sexual enriquecedora implica a otras personas. Para adquirir una buena habilidad y dominio de la sexualidad, tanto en lo que se refiere a la relación de pareja como consigo mismo, hay que abrirse a los demás. Una persona no alcanza un alto grado de inteligencia sexual hasta que domina ciertas habilidades sociales o interpersonales, que incluyen, entre otras cosas, la capacidad de hablar con la pareja sobre la vida sexual y de comprender el Yo erótico del amante. La inteligencia sexual implica aprender a ser sinceros con nosotros mismos y con nuestra pareja, sobre quiénes somos sexualmente.

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Empezar a vivir la sexualidad de una manera inteligente también tiene que ver con superar mitos y estructuras a los que estamos históricamente acostumbrados. Uno muy negativo es aquel que dice que las mujeres necesitan mucho más las caricias que los hombres. Se trata de una generalización que elimina la individualidad y que se relaciona con otra teoría que dice que el hombre no tiene control sobre su sexualidad y que todo el tiempo tiene ganas de tener sexo. En cambio, de las mujeres se suele decir que están “domesticadas” y que lo hacen para así satisfacer al hombre. Sin embargo, hoy todo está cambiando. Se está yendo hacia una monogamia negociada. Hoy conviven la monogamia oficial y el adulterio clandestino. Se da por hecho que seremos fieles cuando en realidad, esto no se cumple. Y esta tendencia va a continuar en las próximas generaciones, que crecerán viendo a sus padres infieles y desilusionados, y tratarán de buscar nuevos modelos para no sentirse frustrados. Igualmente, podemos ver en la infidelidad una oportunidad para la pareja, siempre que se la aborde desde la inteligencia erótica. Muchos utilizan el engaño como una excusa para aumentar el erotismo dentro de la pareja. Porque la infidelidad agrega todos estos factores que tienen que ver con la pasión . el secreto, lo prohibido y el misterio. La clave, dentro de cada pareja, es poder hablar de lo que se quiere y lo que no, y no sólo de los sentimientos cotidianos sino de lo que a uno realmente le pasa.

Las parejas modernas se encuentran ante el desafío de luchar, constante y continuamente, para que la relación sexual funcione. Saber conciliar lo seguro de la relación con otras situaciones más impredecibles, excitantes, misteriosas y sorprendentes, podría ser la base del éxito que reactiven las relaciones pasionales de la pareja. Es importante mantener el equilibrio entre lo que se puede entender, por un lado como una responsabilidad y, por el otro, como un juego de pasiones. La sexualidad y la intimidad emocional son cosas muy distintas. El entorno físico del hogar puede ser una barrera que impida la plenitud en las relaciones sexuales porque sus paredes comportan compromiso, responsabilidad, protección y cuidado que, a la postre, es el valedor de la vida hogareña y en familia. Sin embargo, esto contrasta fuertemente con la concepción más salvaje del sexo, del espíritu rebelde del amor carnal y de la pasión sin cortapisas, libre de aditamentos tanto internos como externos. Esta podría ser una razón importante en la pérdida del erotismo en la pareja. La inteligencia erótica consiste en crear cierta distancia entre la pareja para luego hacerla cobrar vida en cada espacio. Hoy tenemos una gran paradoja: en estos tiempos de revolución sexual y liberación femenina, las parejas tienen extrañamente menos relaciones que antes y, el amor acaba imponiéndose al sexo. Por ello, es tan importante rescatar el erotismo porque no es necesario el amor para tener sexo, pero el sexo es necesario para el amor.

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