Home » Belleza y Salud » ¿Qué es la hidroterapia?

Se vino el frío y a muchas cada vez nos cuesta más salir de la cama en la que estamos bien abrigadas y calentitas. Aunque, a decir verdad, esto no nos pasa exactamente a todas; también están las que sienten que el frío les pone las pilas y aman el invierno. Sin embargo la mayoría, frente a las bajas temperaturas, nos surge una duda del tipo dilema. Cada mañana o cada noche cuando nos vamos a bañar nos preguntamos si nos conviene ducharnos con agua fría o caliente? Respuestas hay muchísimas, están los que se inclinan por la ducha tonificante helada y otros que no entran al cuarto de baño si antes no se formó una suculenta nube de vapor.

Cuándo ducharte con agua fría

Necesitás “despertarte”. El shock frío estimula el estado de alerta y te ayuda a dejar de lado los bostezos y el sueño.

Vas a salir a la calle en un día muy frío. Tus defensas para prevenir gripes y resfríos aumentan.

Estás preocupada o bajoneada. El agua fresca despeja la mente y alienta la producción de hormonas que evitan la depresión.

Tenés ojeras y estás hinchada. El frío contrae los vasos sanguíneos y tensa la piel.

Cuándo ducharte con agua caliente

Estás tensa o muy cansada. El calor relaja los músculos y disminuye la tensión. Un baño de inmersión genera sensación de bienestar y, si le agregás unas gotas de lavanda, te ayuda a inducir el sueño.

Tratar la celulitis: la celulitis es acumulación de toxinas y el agua caliente las arrastra.

Estás contracturada: los músculos se distienden con el calor y así alivian los dolores leves causados por el ejercicio o malos movimientos.

Tenés la nariz tapada: con menta y eucalipto, el vapor del agua caliente te ayuda a descongestionar los senos nasales.

qué es la hidroterapia

En los países nórdicos, que ya tienen el frío incorporado a su cultura, consideran que la nieve y el agua fría ofrecen una oportunidad para fortalecer el cuerpo y el espíritu y muchos tienen la costumbre de tomar baños helados a la intemperie. En las escuelas, los chicos muchas veces salen a las 7 de la mañana a jugar al recreo y, de la misma manera en que acá solemos salir a mojarnos con baldes o mangueras pero con 30° de calor, allá lo hacen bajo el frío polar y la nieve. Ellos sostienen que de esta forma los chicos tienen más hambre durante el desayuno y comienzan la jornada escolar más atentos, además de fortalecer su sistema inmunitario. Con el mismo argumento, en Escandinavia existe la costumbre de dejar a los bebés dormir sus siestas en sus cochecitos a la intemperie, porque se sostiene que cuanto más temprano se empiece a acostumbrar al organismo a las bajas temperaturas, es mejor para que crezcan sanitos.

Sin exagerar hasta ese punto, lo cierto es que una ducha helada o sumergirse en agua fría, en determinadas circunstancias y según sea el caso, puede aportar varios beneficios, desde mejorar la circulación de la sangre a fortalecer el sistema inmunológico y, el más conocido, a eliminar los restos de cansancio después de una noche agitada.

En la vereda contraria tenemos a los turcos y las culturas del Medio Oriente que afirman que el agua caliente es una fuente invalorable de salud física y mental, por lo que consideran que el baño en los tradicionales hamman, llenos de vapor son los más adecuados para combatir el frío invierno.

El agua posee infinidad de propiedades curativas y se asocia a la purificación y a la sensación de bienestar. En todas las culturas, y especialmente en la andalusí, se ha usado el baño como medida terapéutica. Darse un baño caliente -mucho mejor si es en aguas termales llenas de minerales y oligoelementos con distintas funciones terapéuticas- hace que la temperatura del cuerpo aumente, y esto permite eliminar gérmenes y virus. Pero no sólo esto, las ventajas y beneficios de un baño caliente preparado como un ritual son conocidas tanto para el cuerpo como para la mente. En esta época de resfríos y gripes, el vapor de agua actúa como descongestionante natural, lo que alivia molestias en la nariz y ayuda a limpiar las mucosas.

Incluso cuando aparecen los primeros síntomas de fiebre, una ducha de agua caliente se recomienda para prevenir un posible estado gripal. El agua caliente provoca que se dilaten los capilares sanguíneos y así se estimule el intercambio entre la sangre y las células. Cuando la sangre fluye los poros se dilatan, de esta forma las glándulas sudoríparas se estimulan y así el mayor sudor favorece el arrastre de toxinas. De esta manera aumenta el riego sanguíneo, acelera la limpieza y drenaje de la piel, purificando los tejidos. Con este mismo mecanismo ayuda a combatir la celulitis, ya que ésta es el resultado de la acumulación de toxinas, así que si masajeás con una esponja o un guante de crin, podés aumentar la circulación sanguínea y activar el sistema linfático.

Lo más recomendable para mantener la salud física y mental es seguir el siguiente esquema: Un inicial baño en seco, de vapor, tendrá como misión calentar y fundir las materias nocivas del cuerpo y limpiar la piel de impurezas y desigualdades que serán expulsadas con el fuerte sudor provocado. El baño de agua muy caliente limpiará los rincones de la epidermis, al penetrar en los poros limpios y retornan la humedad pura a las partes sólidas del cuerpo (carne y huesos) en reemplazo de lo transpirado. Un baño posterior con agua fría, refrescará el cuerpo contrayendo la piel y cerrando los poros ya limpios. Actualmente se sabe que este baño frío provoca una vasoconstricción compensatoria de la vasodilatación de las fases cálidas del baño. Estos principios son los que se aplican en los circuitos hídricos que se hacen en los spas.

En conclusión, no es que tengas que optar por una u otra costumbre, sino usar los beneficios de cada una para lograr el efecto que necesitás, siempre con la precaución de consultar antes a tu médico para saber si existe alguna contraindicación.

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