Home » Bienestar » ¿Qué es el feng shui y cuáles son sus beneficios?

El feng shui es una técnica milenaria china. Es un estudio que trata sobre la organización de nuestro entorno para mejorar nuestra calidad de vida. En la antigüedad,se utilizaba para encontrar un lugar apropiado para situar las casas, objetos representativos e incluso las tumbas. El objetivo era que pudieran estar resguardadas de las inundaciones, de las tormentas y de cualquier mal que las pudiera afectar, inclusive de las olas de calor descomunal. Al pasar los años, los chinos fueron incluyendo esta técnica para organizar el interior y exterior de sus casas.

Actualmente, utilizar el feng shui está muy de moda. Son muchas las personas que han decorado sus hogares con técnicas de feng shui pero desconocen los aportes que éste puede traer a sus vidas.

Todas las cosas que nos rodean, especialmente en nuestro hogar, tienen un efecto de manera positiva o negativa en nuestras vidas. Con la implantación de las técnicas de feng shui podemos lograr el equilibrio adecuado para mantener una vida sana. Lo primero que debemos conocer es que, según la técnica del feng shui, todas las personas nos encontramos compuestas de cinco elementos: el metal, el fuego, la madera, el agua y la tierra. Cada elemento tiene su significado especial y cada uno de ellos debe estar presente en nuestro entorno de la manera adecuada.

  • El fuego: el feng shui nos enseña que este elemento tiene la capacidad de impulsar cualidades como el liderazgo en las personas, e incentivar las relaciones emocionales de una manera saludable. El elemento fuego puede ser incluido de una manera sutil con la iluminación de tu hogar. También, con cuadros que muestren personas y amaneceres, entre otros. Asimismo el fuego se representa con accesorios de cuero, con las mascotas y con tonos de color naranja, castaño, rojo o rosados. Tampoco es recomendable colocarlo en exceso. De ser así podría incitar la impaciencia, las conductas impulsivas y agresivas, además de emociones frías en las personas.

  • El metal: es un elemento que tiene la capacidad de optimizar la sagacidad mental, la concentración y la independencia en una persona. Podemos integrarlo en el interior de tu casa de una manera muy simple ya que puede estar presente en objetos de cemento, en las losas, en los topes de mármol. También podemos incluirlo en cuadros y esculturas creadas con cualquier tipo de metal, en formas de arco, circulares y en tonos de colores pasteles y blanco. Hay que tener cuidado de no colocarlo en exceso, ya que podríamos desarrollar tozudez o falta de compromiso o deterioro del trabajo en equipo.
  • La tierra: es un elemento con la habilidad de incrementar la sensualidad, el orden, la fuerza física, la estabilidad. Es fácil de incluir, ya que se encuentra presente en tejas y ladrillos. También en objetos de arcilla, en las formas rectangulares o cuadradas, en los tonos de color ocre, amarillo, marrón. Se debe introducir con precaución, ya que su presencia en exceso genera una atmósfera retraída o conservadora.
  • La madera: este elemento tiene la capacidad de promover la intuición, el esparcimiento, la creatividad y la flexibilidad. La podemos incluir en los muebles, en la lencería, la tapicería, las cortinas y, también con cuadros de paisajes o con plantas y flores de interior en tonos de colores azules o verdes. Hay que buscar el equilibrio perfecto, ya que si se encuentra presente en mucha cantidad, puede hacer que el peso de las responsabilidades se sienta más fuerte. Por el contrario, si su presencia es escasa, se puede obstaculizar el flujo de la creatividad y de las intuiciones.
  • El agua: es un elemento que aporta relajación, espiritualidad, inspiración. Lo podemos incluir con fuentes de agua, cristales, espejos, vidrios o con cuadros que la representen. Si la colocamos en exceso puede reducir la productividad e incitar dispersión. Si hay escasez de su presencia puede causar estrés, angustia o competencia entre los habitantes del hogar.
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