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Al llegar el otoño y luego el invierno, el frío y los cambios bruscos de temperatura (pasar de ambientes muy calefaccionados al frío intenso de la calle) suele provocar daños en nuestra cabellera. Para evitar el deterioro, debilitamiento y resequedad capilar se aconseja que, en esta época del año, se incremente y acentúe la rutina de cuidados con productos que cubran las distintas necesidades.
proteger el cabello del frío
Con los días fríos, el cabello, al igual que la piel, tiende a deshidratarse volviéndose más frágil y difícil de manejar. Es normal que durante los meses de invierno lo notemos más seco, con pérdida de vitalidad y brillo. El cuero cabelludo, también tiene glándulas sebáceas que, con los cambios climáticos, pueden verse afectadas. Entonces, se vuelve seco, podemos sentir picazón, tener caspa y sufrir caída del mismo. El contenido de humedad, es importante para que se vea saludable (un cabello sano contiene entre un 14 y un 16%) ya que ésta determina propiedades como la elasticidad y el modelado. Entonces, a mayor humedad, se genera fricción en la cutícula, el pelo pierde suavidad y se enreda. A menor contenido, se deshidrata, se seca y tiende a caerse.
Para cuidar el cabello del intenso frío hay que :
  • Proteger el cuero cabelludo de los cambios bruscos de temperatura. Evitá la transición de un ambiente demasiado calefaccionado al frío del exterior.
  • Evitar salir a la calle con el cabello húmedo y recién lavado para evitar que se quiebre y tener las puntas partidas: el agua, al enfriarse, se expande y lastima tu pelo dejando sus extremos abiertos y secos.
  • Secar el cabello antes de salir y usar un gorro o sombrero para protegerlo del frío, el viento o la nieve. Un dato importante es que el gorro no debe ser muy apretado, y hay que dejar que el pelo respire de vez en cuando.
  • Para proteger las puntas basta con aplicar un poco de crema de peinar.
  • Evitar el calor excesivo o lavados de pelo con agua muy caliente, esto no sólo daña el cabello, también arrastra los aceites del cuero cabelludo y reseca las manos.
  • Reducir el uso del secador, la planchita y la buclera
  • La mejor manera de secar el cabello es apretarlo suavemente con una toalla para eliminar el exceso de agua. Después, envolverlo en otra toalla  (a modo de turbante) para que absorba lo máximo posible. Recién después de hacer todo este proceso, usar el secador.
  • Los sueros o cremas acondicionadoras sin enguaje con protección térmica extra son ideales para cuidar al cabello que está muy expuesto a la planchita o al secador. Además, existen algunos que incluso ayudan a nutrir tu pelo.
  • Si se tiene exposición a la nieve protegelo con los mismos filtros capilares que se usan en verano. Evitar la exposición a procesos químicos como los que se usan en alisados, permanentes y tinturas ya que pueden dañar el cuero cabelludo y la fibra capilar.

El fin es, ante todo, restaurar la belleza natural del cabello, darle suavidad, soltura, facilidad de peinado y al mismo tiempo flexibilidad y brillo. Actualmente, existe un producto para cada necesidad:

  • El cabello seco requiere cremas de un alto poder acondicionante que tengan una acción nutritiva suavizante y mejoren las posibilidades de peinado y modelado.
  • El cabello natural precisa cremas cosméticas que faciliten su manejo y enaltezcan sus cualidades naturales, como crema sin enjuage para dar brillo, o para mantener los rulos hidratados o el cabello lacio sin frizz.
  • El cabello de aspecto delgado, quebradizo, precisa un preparado que primordialmente le de textura, firmeza, soltura, espesor, elasticidad, volumen, y que lo mantenga flexible y sedoso.
  • El cabello grueso, áspero y lacio debe suavizarse para que sea más dócil y manejable.
  • Los cabellos severamente dañados deben utilizar productos que restauren sus fibras, mejore su aspecto y proporcionen soltura y brillo.
  • Para cabello débiles que tienden a la caída lo ideal es usar un champú anticaída con aceites hidratantes, un acondicionador del mismo tipo y si es posible una mascarilla cada dos semanas, para aportar mayor protección e hidratación al cabello, ganando también suavidad.
  • Lo mejor es no lavar el pelo a diario y permitir que los aceites naturales del cuero cabelludo actúen sobre él.
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