Home » Actualidad » ¿Por qué somos infieles?

La infidelidad es una acción cometida por parte de uno de los integrantes de la pareja, por la cual se rompe uno de los pilares de la misma: la fidelidad. Es una de las situaciones más frecuentes (y menos contadas) que ocurren en toda pareja.

Lo que termina generando la infidelidad es una desconfianza hacia la persona que rompió el acuerdo establecido entre ambos. Una relación de pareja se basa en varios pilares y la fidelidad es uno de ellos. Conforma la base y estabilidad de la pareja. Romper con ese pilar, pone en riesgo la relación, ya que, entre otras cosas, la infidelidad genera desconfianza, un valor muy importante y necesario para vivir la pareja como un lugar seguro.

La situación de infidelidad termina ocasionando una mayor insatisfacción e infelicidad. Algo que, por otro lado, se hace cada vez menos soportable. La infidelidad no es solamente engañar, quebrantar un código moral, decepcionar … es lastimar y herir  a la persona que uno supuestamente ama.

Existen muchos motivos por los cuales uno de los miembros de la pareja llega a ser infiel. Pero, todos tienen una explicación que desemboca en la insatisfacción personal. Cuando una persona se siente insatisfecha personalmente, porque tiene conflictos sin resolver, ya sean de índole personal o en la pareja misma, la tendencia es evitarlos, evadirlos. Quien es infiel posee un sentimiento de infelicidad con la propia vida. Pero, ¿Cuándo surge ese sentimiento? En muchas ocasiones, este se arrastra desde mucho antes de conocer a la pareja con quien se ha sido infiel.

Con frecuencia, la insatisfacción es fruto de miedos, baja autoestima, inseguridades e indecisiones, que hacen que la vida vaya pasando sin ningún aliciente ni sentido personal, ya que no existe el atrevimiento de afrontar, resolver y decidir frente a las situaciones que le hacen infeliz a la persona. En otras ocasiones, la insatisfacción aumenta dentro de la relación de pareja, ya que la pareja no funciona y no se toman decisiones. Como consecuencia, la pareja mantiene cada vez más una relación distante, fría, y monótona, hacia la cual, la única solución que se intuye es la evitación y el aumento de la insatisfacción.

Dentro de las etapas por las que pasa una relación de pareja, una de ellas es la de mayor riesgo para que ocurra la infidelidad cuando existe la insatisfacción no resuelta. Se trata de la etapa de la Autoafirmación. Aquí surgen las crisis, la mayor parte de ellas por conflictos antiguos no resueltos bien personales o bien sean de la propia pareja. Es muy importante ser consciente de la insatisfacción personal, por conflictos no resueltos, que haya podido tener nuestra pareja antes de conocernos. Solo así pueden llegar a resolverse. Ahora bien, si la insatisfacción personal surge o aumenta con la relación de pareja, es conveniente afrontar esta situación. Por lo tanto, hay que buscar soluciones o tomar decisiones de ruptura, para que cada uno busque su camino de felicidad por separado, sin evitar la realidad.

Siempre es conveniente la ayuda de un profesional que pueda orientar a la persona infiel a abordar los miedos. Así como la dependencia emocional o la baja autoestima que puede estar sufriendo. De esta manera, sabrá sacar la valentía y seguridad que le ayudarán a tomar mejores decisiones para llevar una vida mejor, plena y feliz. Además, al mismo tiempo que resolvemos la insatisfacción personal, retomando la propia vida, evitamos también hacerle daño al otro miembro de la pareja, aún cuando en la mayoría de los casos, el “engañado” tampoco es victima ni es ajeno a las insatisfacciones e infelicidad de su pareja.

Sentirse infiel puede provocar en las personas diferentes respuestas. Pero, sobre todo la aparición de sentimientos como la culpa o la frustración.

Para los hombres, la sensación de infidelidad, va acompañada de la culpa. Para personas religiosas, la culpa adquiere un matiz bastante importante, ya que implica una situación de pecado. Pero para otras la culpa se encuentra ligada al juicio social de los demás sobre ellas. El miedo a perder una posición en el trabajo por mantener una infidelidad también conlleva culpa, incluso dedicar tiempo y recursos económicos a una amante también genera este sentimiento. El mantenimiento de una relación de infidelidad a los hombres, les cuesta dinero y tiempo, además de costarle tranquilidad.

Para la mujer, la reacción es diferente. Usualmente, lo que buscan es “evadir y renacer”, volver a sentirse amadas y deseadas. Al comenzar la relación de infidelidad,la mujer suele hasta llevar a cabo ciertos rituales para sentirse más bellas y atractivas (ir al gym, a la peluquería, comprarse ropa, maquillarse, etc). Es como si comenzaran a revalorar su autoestima debido al juego de seducción en el que se ven implicadas, aunque la otra persona tenga pareja.

Poco a poco, tanto para hombres como para mujeres, el sentimiento de culpa va acompañado de una buena dosis de ansiedad y estrés, constituyéndose como otros rasgos de la personalidad del infiel. En los hombres, con el paso del tiempo, esta ansiedad pueda llegar a ser manejada, porque creen tener la situación bajo control, pero los signos de ansiedad en las mujeres son uno de los indicadores que más las delatan. A la ansiedad,  también podemos agregarle las preocupaciones por el miedo a ser descubiertos, el temor a tener hijos, a que surjan los celos etc.

Otra sensación muy común es la frustración. La frustración de no poder gritar al mundo entero que se ama a tal hombre o a tal mujer. Incluso, la frustración por no poder hacer todo lo que desean en esos momentos como ir al cine, cenar en un restaurante, dar un paseo o hacer un viaje. Bien es cierto que muchos lo hacen, pero siempre con la inquietud de si los reconocerán o descubrirán. Esta situación conlleva el vivir bajo la sombra, y esperar a que el amante rompa el vínculo formal con su pareja.

Podemos llegar a escuchar comentarios por parte de las personas infieles de que la relación de amantes es la relación “perfecta” para una pareja, ya que ejercen el amor en todos los niveles y no hay que tolerar enfermedades, responsabilidades, mal humor, la convivencia, etc. Pero por otro lado, la infidelidad conlleva consecuencias como las separaciones y la pérdida de confianza, que es difícil de recuperar, atenuándose en cierto modo la calidad de la relación de pareja.

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