Home » Bienestar » ¿Por qué es importante salir de nuestra zona de confort?

La zona de confort la componen todas las situaciones, buenas y malas, a las que ya estamos acostumbrados y que diseñan una rutina. Esa rutina, así sea detestable, nos evita cuestionar, pensar, tomar decisiones.

Ese es el único confort que nos procura: el de movernos por inercia. La zona de confort es como esa burbuja en la cual nos resguardamos para que todo siga igual. Aún si nos quejamos y nos parece insoportable, seguimos ahí por esos miedos y ese facilísimo que se convierten en hábito. El precio es muy alto. No salir de la zona de confort es prácticamente renunciar a la vida, al crecimiento. Seguimos ahí, vegetando, mientras los años pasan y nuestra vida se empobrece cada vez más.

Es sorprendente todo lo que llegamos a descubrir acerca de nosotros mismos cuando nos atrevemos a hacer algo que se sale de lo habitual. Cuando nos decidimos a ir tras algún objetivo que no creíamos ser capaces de lograr. En cada ser humano hay muchas habilidades y destrezas que están ahí, dormidas, esperando una ocasión para manifestarse. En la rutina se impone la ley del menor esfuerzo, porque precisamente para eso se diseña. Solo las situaciones excepcionales nos exigen lo mejor de nosotros mismos. Y ahí es cuando descubrimos que podemos hacer mucho más de lo que creíamos.

Cuando te instalás en un solo punto de vista, sin darte cuenta, dejás de percibir muchos ángulos de la realidad, tal vez más provechosos o interesantes. Salir de la zona de confort te permite aproximarte a nuevas formas de mirarte y de mirar tu vida. Esto se traduce en una mayor flexibilidad en tus apreciaciones y en el modo en que vivís, o sea, te volvés más adaptable. Y una mayor capacidad de adaptación se traduce en más habilidad para sortear cualquier situación difícil.

Cuando descubrís que lo único que te faltaba era decisión y que en realidad, sos capaz de hacer muchas más cosas de lo que creías. Inmediatamente aumenta la confianza que tenés en vos misma y empezás a llevar a cabo todo aquello que en un principio tenías miedo. La inseguridad se alimenta precisamente de no intentarlo. Si dejás de pensar tanto y más bien actúas, más temprano que tarde te das cuenta de que en verdad, podés ir mucho más allá de lo que imaginabas.

Los mayores miedos nacen de la indecisión y de la inercia. El miedo crea su propio círculo vicioso: como tenés miedo, entonces no lo intentás y te quedás donde estás. Y como no lo intentás, el miedo se enquista y crece. La mayoría de las veces, por no decir que todas, el sólo hecho de actuar disipa un miedo. Por lo general, el temor se va diluyendo a medida que se avanza. Lo único difícil es comenzar; si lo hacés, notarás cómo muchos de esos grandes temores desaparecen.

Atreverte es algo que le imprime una sensación de aventura y desafío a tu vida. Las rutinas llevan a una sensibilidad muy plana, en la que todo es predecible y, por lo mismo, frecuentemente aburrido. El cambio remueve el mundo emocional. Salen a la luz sensaciones muy agradables como la capacidad de sorpresa, la curiosidad y el afán de descubrir.

Hasta las grandes inteligencias se estancan cuando no se les ofrecen estímulos permanentes. La inteligencia es como un músculo, que necesita ejercitarse para funcionar bien. La rutina apenas si te exige un uso mínimo de tus capacidades intelectuales. Lo mismo pasa con la creatividad. Solo las situaciones nuevas provocan nuevas respuestas y nuevas soluciones. Salir de la zona de confort es darle ocasión a tu creatividad y a tu inteligencia para que se manifiesten. Cuando la vida deja de ser una eterna repetición de lo mismo, se torna muchísimo más interesante y digna de ser vivida.

Para poder tener buenas relaciones con otros, primero debemos tener una buena relación con nosotros mismos. Si no estás a gusto con lo que sos o con lo que hacés, difícilmente podés ser capaz de valorar lo bueno de todas las personas que te rodean. Salir de la zona de confort, descubrirte, vencer miedos y sentirte más feliz de vivir es algo que repercute en una mejor relación con los demás. Notarás cómo los conflictos disminuyen y tenés mayor capacidad para ver lo bueno de cada persona.

Experimentar el aquí y el ahora es una forma de plenitud. Cuando los esfuerzos, la atención y el entusiasmo se concentran en el momento actual, es porque ese instante es un tiempo de realización personal. Salir de la zona de confort no te deja espacio para otra cosa que no sea atender al presente. Necesitas toda tu atención y todo tu empeño para sortear esa situación novedosa que se extiende frente a vos. Al incrementar la confianza en tus propias posibilidades, sentirás que necesitás de los demás de una manera diferente. Son un complemento maravilloso de lo que eres, no tus bastones, ni tus refugios. Ser independiente, a la vez, afianza aún más la seguridad en lo que sos y te permite sentir con mayor fuerza el valor de la libertad.

SHARE WITH FRIENDS: