Home » Psicología » ¿Por qué es importante llegar a conocerse bien uno mismo?

Por medio del autoconocimiento aprendemos a desenvolvernos con eficacia en la vida y a afrontar nuestro día a día de manera óptima. Saber realmente cómo somos, qué sentimos o qué metas queremos alcanzar son capacidades que se asocian a la inteligencia interpersonal. Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea.

Tener inteligencia interpersonal significa entender quiénes somos, saber identificar nuestras emociones y actuar en consecuencia. Habilidades que nos permiten regular nuestro comportamiento, resolver problemas de modo eficaz y tomar decisiones. Con el autoconocimiento aprendemos a identificar nuestras capacidades, pero también nuestras limitaciones. Esto nos ayuda a planificar metas de manera realista para evitar frustraciones futuras. Las personas dotadas de inteligencia interpersonal saben dominar sus emociones y adecuarlas a las circunstancias.

La inteligencia interpersonal puede ejercitarse

Hay que aprender a controlar las emociones: esta habilidad se aprende y se desarrolla.que tienes que aprender a desarrollar. Controlar no significa no sentir, sino saber cómo actuar ante esa emoción o sentimiento. Aprender a identificar las emociones negativas para transformarlas en positivas. Un ejemplo que sirve de ayuda es aprender a reírse de cuestiones sin relevancia, en lugar de transformar el hecho en una “drama”. Este recurso ayuda a transformar las emociones negativas en positivas.

Descubrir nuestro interior: el autoconocimiento comienza por la auto aceptación. Hay que aprender a aceptarse uno mismo tal cual es para así poder conocerse mejor. Para eso, uno puede hacer un listado de las virtudes y otra para los efectos. También es válido pedirle a un amigo o pariente o persona cercana que haga lo mismo para así conocer qué imágen tiene de nosotros. Luego, comparar ambas listas e intentar mejorar aquello que no te guste.

Pasar a la “acción”:  observá cómo influyen tus emociones en tus estados de ánimo y busca la manera de modificar los negativos en positivos. Anotar en un papel los comportamientos que te hicieron sentir mal y pensá cómo podrías solucionarlo.

Aceptarse y comprenderse: nadie puede ser felíz si no se quiere a sí mismo. Analizá cuáles son tus capacidades y tus limitaciones. Fijáte metas a corto y medio plazo en función de las mismas. Esto reforzará tu autoestima y te enseñará a aceptarte tal y como sos. Para poder lograr comprenderte, durante un tiempo, anotá cómo te sentís a lo largo del día. Cuando te despertás, al mediodía, por la tarde y antes de irte a dormir. Intentá averiguar cuál es la causa de esas emociones.

Sólo sabiendo quiénes somos podremos empezar a ser mejores para nosotros mismos y para los demás.

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