Home » Psicología » ¿Por qué conviene casarse después de los 30 años?

No hace mucho tiempo atrás, en tiempos de nuestros abuelos e incluso de nuestros padres, era común que las parejas (sobre todo las mujeres) se casaran más jóvenes e iniciaran una familia. En la actualidad, aún se mantiene el deseo de compartir la vida con alguien pero se prefiere posoponer esta decisión dando prioridad a otros aspectos personales. No es una cuestión de egoísmo sino de desarrollo en varias áreas que antes no teníamos la oportunidad de trabajar. Recibirse, tener un empleo estable, estudiar una maestría y tener experiencias únicas como viajes incentivan a postergar el matrimonio, así como la idea de crecer como personas.

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Algunas razones por las cuales es aconsejable esperar la llegada de los 30 para pensar en contraer matrimonio son:

  • Se conoce más el dolor que traer una ruptura amorosa: cuando sos joven, el amor te golpea más duro porque rompe por completo tus ilusiones al terminar. La poca experiencia en este rubro hace que te cueste más superar a tu ex pero, entre más experimentas esa triste sensación, más fuerte te haces. Pasados los 30, ya has aprendido que no todo es maravilloso y verás el amor con ojos más maduros.
  • Tenés más claro qué es lo que buscás y esperás en una relación: de jóvenes queremos la familia perfecta con el esposo exitoso, los hijos tiernos y hasta el perro de película. Pero el mundo real nos enseña que eso más difícil de conseguir de lo que crees. No se trata de conformarse con el primer hombre que se cruza en tu camino sino de encontrar a uno que cumpla con tus expectativas, tengan un vínculo especial y te veas compartiendo tu vida a su lado.
  • Contamos con mayor estabilidad económica: cuando nos casamos queremos tirar la casa por la ventana pero para lograrlo hay que tener un buen colchón de dinero. A los 20 o 25 es poco probable que contemos con los medios propios necesarios para costear todos los gastos que implica casarse como la convivencia, la ceremonia, etc. La estabilidad en tu trabajo permitirá estar más segura al dar el sí.
  • Tus pies están 100% en la tierra: En tus 20 solés ser fantaseosa y pensar solo en una misma: buscamos viajar, tener nuevas experiencias, comprar un auto, salir todo el tiempo con amigos y darse los todos los gustos que deseamos. Pero ir creciendo implica madurar y caer en la cuenta de lo que en verdad se puede lograr tener y lo que necesitamos para ser realmente feliz , así como también aquello que podemos ofrecer a la otra persona para que él también se sienta bien. Sos más consciente de tu realidad.
  • Adquirimos mayor confianza y seguridad en nosotras mismas: La confianza es importante en un matrimonio y alcanzarla se logra con el tiempo. Es sentirte capaz de afrontar los retos que implica un compromiso, de exigir lo que sabes que es tu derecho y de nunca permitir que el otro te falte el respeto. Amarte a vos misma es requisito para amar al otro.
  • Aprendiste la importancia de la independencia: Entre más joven eres, tienes más oportunidad de experimentar cosas como mudarte sola y fracasar sin remordimientos, viajar sin amigas para conocerte mejor o hacer tu primera gran compra como un auto para conocer el verdadero valor del dinero. Una vez vivido todo esto, podéss dar el siguiente gran paso.
  • Te comunicás mejor: La madurez trae consigo la capacidad de controlarnos más y evaluar las cosas desde una perspectiva más amplia. En lugar de detenernos en problemas pequeños y ahogarnos en un vaso de agua, podremos encontrar una solución beneficiosa tanto para vos como para tu pareja y podrás expresar lo que sientes con menos dificultades.
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