Home » Actualidad » Mitos sobre el mindfulness

Esta técnica se usa comúnmente para referirse a aquella práctica basada en ejercicios de meditación y respiración que busca la atención plena. Su objetivo, se dice, es controlar los pensamientos díscolos y mantener la mente enfocada. Sin embargo, esta sencillez encierra en sí un fondo no tan simple. Si profundizamos, nos daremos cuenta de que el mindfulness es mucho más. Procede de la palabra tibetana “drenpa”, que se traduce como “recordar”, “retener” o “recolectar”. Por tanto, no consiste exclusivamente en observar nuestra mente, sino en aprender a vivir el presente mejorando la calidad de nuestros pensamientos. Y la concentración en “el aquí y ahora” es solo el medio para alcanzarlo. ¿Acaso no tratamos de mejorar a base de horas y horas de práctica? ¿Por qué no enseñar entonces a nuestra consciencia a ser más eficiente mediante el entrenamiento?

  • El mindfulness no es una terapia psicológica

Ni la meditación ni el mindfulness son terapias psicológicas. En ningún caso sustituyen a los tratamientos psicológicos o farmacológicos. Por eso, si uno fue diagnosticado con un problema o un trastorno de salud mental, hay que acudir siempre a un profesiona. Los ejercicios de relajación y concentración pueden servir como complemento a estas terapias, pero no como alternativas. Igualmente, es erróneo considerar que tienen “efectos terapéuticos”. Podríamos hablar más bien de “efectos regulatorios”, porque no reducen, sino que complementan a otras herramientas y técnicas de apoyo.

  • Hay que poner la mente en blanco para meditar

Uno de los grandes mitos sobre el mindfulness es la idea de tener que dejar la mente en blanco para poder practicarlo. Nada más lejos de la realidad. De hecho, lo que no se debe hacer es ponerla en blanco, sino dirigirla hacia donde queremos. Dominarla. Dicho de otra manera, se trata de que la guiemos nosotros y no los estímulos exteriores. Nuestro cerebro está diseñado para pensar. Así, cuanto más tratemos de alejar los pensamientos negativos, más intensos se volverán. Bloquear es un verbo que se opone a la filosofía de los que practican mindfulness. Por el contrario, lo que proponen es que todo fluya y liberar cada pensamiento. Cuando la turbulencia de las distracciones disminuye y nuestra mente se calma, surge de forma natural en nuestro interior un sentimiento profundo de felicidad y satisfacción que nos ayuda a hacer frente al ajetreo y las dificultades de la vida diaria.

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