Home » Belleza y Salud » Cómo es la meditación Zen

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Un requisito básico para comenzar la meditación es desbloquear primeramente la circulación de la energía y, para ello hay que realizar una limpieza de muebles, pisos y objetos, quitando la acumulación agobiante o lo que ha quedado entorpeciendo el desplazamiento fluido. Lo que está roto debe repararse o tirarse, lo que ya no agrada, quitarse (por algo nos incomoda). Seguramente exista resistencia a la reorganización, ya sea por apego, costumbre o miedo a cambiar. Salir de la zona de confort requiere vencer la inercia cotidiana que se nutre de todo lo que hemos depositado a nuestro alrededor. Por eso, periódicamente debemos revisar el Feng Shui de nuestro hogar, así como todos los años visitamos al médico para controlar nuestra salud. Tu hábitat es la representación tridimensional de tu estado energético, por lo tanto, debes cuidarlo como lo que es: tu espacio vital.

“Lo vivo” que buscamos residen “dentro”. Necesito contactar con la vida para nutrirme de ella y eso que necesito (lo siento en las entrañas, me lo dicen las emociones, incluso pienso así ) no lo encuentro fuera. Hay que activarse en una misma. El Zen es una herramienta de auto-conocimiento de todo lo que soy, sin rebanar ni eliminar nada.Cuando empezamos a percibir todo eso que somos, vemos que “eso” (así llama el Zen al rico misterio de la persona) está desequilibrado, descompensado, infra-utilizado, en desorden. El que busca dentro suyo empieza encontrando cosas que tal vez no son de su agrado, al menos en el formato en que su pequeña mente se las ofrece. El Zen permite ver todo lo propio como energía de vida, como continua posibilidad de ‘reformatear’ lo vivo que tiene, a fin de generar energía y producir equilibrio.

La meditación Zen es una herramienta para educar la atención. La educamos siguiéndole los pasos a la respiración natural. Inhalar, exhalar: toda la atención allí. Una y otra vez. Con la tenacidad de quien necesita a toda costa el bienestar. De a poco, la mente y el corazón colaboran en este juego: se aquieta el tráfico de pensamientos, los movimientos emocionales se remansan. Absorberse en la respiración es ponerse en contacto íntimo con la energía que nos mantiene vivos. Y es lógico que eso procure bienestar, le llamemos relajación, alivio, disfrute de la situación, paz interior. Educar la respiración es lo mismo que encontrar momentos en la vida en que dentro mío todo se aquieta y se pone en orden. Como consecuencia, empiezo a sentirme bien. La meditación es la usina de aprendizaje; la vida corriente es el terreno de aplicación de lo aprendido. Uno educa su atención para generar en sí mismo bienestar. Y una vez que ha comenzado a meditar, sigue educando la atención porque quiere degustar cada vez bienestar.

Tips para hacer meditación:

*Elegir momento y situación oportunos. Confiá en tu criterio.

*Buscar un lugar tranquilo.

*Movilizar el cuerpo, con caminata, elongaciones, hasta estar relajado.

*Adoptar la postura sentada que consideres cómoda.

*No marcarse un tiempo de antemano.

*Orientar toda la atención a la entrada y salida del aire.

*La respiración es natural. Limitarse a observarla.

*En la respiración descubrimos ritmos, lugares y momentos que producen bienestar.

*Volver tenazmente a esa tu “respiración de bienestar”.

*Si nos distraemos, inhalar profundamente y se devuelve la atención al hilo respiratorio.

*Si notás alguna incomodidad postural, corregirla y volver a la respiración.

*Lo que no es respiración se va neutralizando: ruidos exteriores, barullo interior.

*Nada se elimina (pensamientos, sentimientos). Todo se va sedimentando, en unidad.

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