Home » Actualidad » Los chequeos médicos que siempre deben hacerse las mujeres

Existen varias cuestiones en salud que afectan únicamente a al sexo femenino, como por ejemplo la menopausia o el embarazo, o existe una mayor incidencia, como por ejemplo el cáncer de mama. Para cuidar la salud una de las principales herramientas con las que contamos es la prevención. Es por eso que las mujeres deben tener presente cuáles son los chequeos que deben hacerse de forma regular que permiten detectar una afección de forma precoz y, así, tener más chances de tratarla.

Es importante recalcar el examen periódico anual o semestral acorde a la patología existente con un especialista en ginecología. Esto incluye:  exámen pélvico, ecografís transvaginal, ecografía mamaria, PAO , citología y colposcopía. Las mujeres mayores de 40 años o con algún tipo de patología deben hacerse una mamografía anual y laboratorio.  Gracias a estos estudios preventivos se puede diagnosticar de forma precoz, sobre todo el cáncer de mama y de útero. Por otro lado, es importante el chequeo para enfermedades de transmisión sexual de forma periódica aunque se esté en una relación estable así como el asesoramiento anticonceptivo para cada etapa de la vida. Cuando las adolescentes dejan ya de ir al pediatra y no tienen médico clínico, es el ginecólogo quien toma protagonismo en prevención primaria de patologías silentes (silenciosas) como hipotiroidismo, insulino resistencia, entre otras.

Entre los 45 y 55 años, la mujer llega a la menopausia, período en el que la menstruación comenzará con desarreglos en la cantidad y periodicidad del sangrado. Una de las consecuencias para la salud de la mujer es la osteoporosis porque se dejan de producir hormonas que contribuyen al mantenimiento de la fortaleza de los huesos. Las consecuencias que acarrea son inconvenientes óseos. En particular, se aumenta el riesgo de fracturas, ya que disminuye la densidad de la masa ósea total. Esta vulnerabilidad puede ser tan alta que llegan a terminar produciéndose quebraduras ante traumas mínimos o, incluso, de manera espontánea. Es por eso que las mujeres deben realizarse una densitometría ósea cuando alcanzan la menopausia o incluso antes de esta etapa, en caso de que existan factores de riesgo.

En contraposición, un órgano al que las mujeres le hacen menos caso es el corazón. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en el género femenino. Una de cada tres mujeres en Argentina va a tener en algún momento de su vida un infarto o ataque cerebrovacular (ACV). Es fundamental poner el mismo empeño en concientizar a la población y a los profesionales médicos sobre el impacto del infarto y el ACV en las mujeres, sobre todo luego de la edad fértil cuando la mujer pierde la protección natural que brindan ciertas hormonas y el riesgo cardiovascular comienza a aumentar. Controlar los factores de riesgo cardiovascular, a partir de los chequeos médicos periódicos es clave para prevenir un incidente de estas características. Todas las mujeres deben conocer sus niveles de presión, colesterol y glucosa y hacer una consulta anual con su médico de cabecera. Asimismo, para cuidar el corazón se deben implementar hábitos de vida más saludables, basados en una actividad física regular, una alimentación equilibrada y variada, no fumar, disminuir el consumo de sal y sobre todo el nivel de estrés diario.

Por otro lado, entre las jóvenes es bueno conocer la reserva ovárica si se tiene entre los planes ser madre algún día. A medida que envejece la mujer la calidad genética de sus óvulos disminuye. Sin embargo, el reloj biológico en la actualidad acostumbra a diferir del personal. Una mujer recién siente que está en su mejor momento social, profesional, económico e incluso físico alrededor de los 30, cifra que para la biología puede resultar tardía para buscar la maternidad. Cambiar esta tendencia social es complicado, lo que la mujer puede hacer es conocer su reserva ovárica, para controlar las posibilidades de ser madre en distintos momentos de su vida y por lo tanto, programar el momento de buscar un embarazo. Las dos formas más precisas de calcular la reserva ovárica son contar el número de folículos restantes los primeros días del ciclo, entre el 2º y el 5ª, o la medición de hormonas a través de un análisis de sangre.

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