Home » Belleza capilar, cortes y peinados » Las virtudes que tienen los aceites esenciales

Los aceites esenciales son más que productos suaves, placenteros y aromáticos : poseen importantes beneficios terapéuticos y son aptos para todo tipo de pieles (incluyendo la delicada piel de un bebé). Poseen componentes para nutrir y regenerar en profundidad: vitaminas, oligoelementos, fitohormonas (hormonas vegetales similares a las nuestras) y numerosos principios activos.

Considerados verdaderos elixires desde la antigüedad, hoy día estos aceites se incorporan a numerosos productos de belleza. La forma más simple de usarlos es diluirlos en un aceite vegetal, grandes protagonistas del cuidado de la piel. Los aceites esenciales puros no deben aplicarse directamente sobre la piel. Siempre deben añadirse a otro aceite natural y con una mínima cantidad es suficiente . La proporción indicada es del 3% para lociones corporales y del 1% para uso facial.

las virtudes de los aceites esenciales (2)

  • Aceite de almendras. Para pieles muy secas, ásperas o con tendencia a escamarse. Los ácidos grasos y la vitamina E son los componentes estrella de este aceite. Su acción antioxidante estimula la producción de colágeno y elastina previniendo las arrugas y dando firmeza. Además, se recomienda para combatir la celulitis y evitar las estrías del embarazo.
  • Aceite de oliva. Para pieles normales, secas y muy secas. Muy efectivo como agente hidratante, se caracteriza por los polifenoles de su fórmula, sustancias que tienen la habilidad de controlar los radicales libres y reforzar el efecto reparador. También contiene triglicéridos, ácido oleico e hidrocarburos, que sumados a su dosis de vitamina E, lo convierten en un objeto cosmético de lujo. Resulta ideal en preparados para contorno de ojos, en mezclas exfoliantes, en lociones corporales tonificantes y en mascarillas para el pelo, ya que otorga suavidad y brillo a la vez que regenera las zonas dañadas. Mejora el aspecto de uñas y cutículas.
  • Aceite de sésamo. Para pieles grasas y secas. Su base de metionina (un aminoácido esencial), lecitina y numerosas vitaminas y minerales hacen que sea un aceite todoterreno para combatir la flacidez, hidratar, depurar y reconstituir. Se destaca como bálsamo postsolar y estimulante de la circulación.

Una vez decidido el aceite base, es hora de elegir el aceite esencial. Ellos se encargarán de sumar su capacidad para eliminar las células muertas y regenerar la dermis en mayor profundidad. Además, gracias a sus fitohormonas, estimulan el metabolismo cutáneo y mantienen “viva” la piel.

las virtudes de los aceites esenciales

  1. Rosa mosqueta. Logra resultados espectaculares a la hora de restaurar pieles dañadas. Los especialistas lo aconsejan incluso en tratamientos postoperatorios. En su composición se destacan las vitaminas A y C, ácido linoleico y otros ácidos gamma, en un mix que estimula la producción de colágeno y dota de elasticidad y vitalidad a la piel. También reduce las arrugas y líneas de expresión, es cicatrizante, suaviza las estrías y las marcas de expresión.
  2. Lavanda. Ideal para pieles grasas por su efecto regulador sebáceo. Rico en ácidos como el acético, butírico o valérico, y con una generosa cantidad de vitaminas, tiene poder reafirmante y rejuvenecedor. En pieles estropeadas garantiza resultados por su intensa acción regeneradora, ya que facilita el crecimiento celular. En caso de acné, ayuda muchísimo a desinfectar.
  3. Argán. Apto para todo tipo de pieles, este exótico aceite que procede de un árbol originario de Marruecos ofrece una altísima proporción de vitamina E (tres veces más que el aceite de oliva), betacarotenos y aceites grasos como el omega 3 y el omega 6. Una composición de lujo a la hora de nutrir, regenerar y reafirmar que lo convierten en un poderoso aliado para prevenir el envejecimiento cutáneo, las arrugas, las manchas de la piel, la flacidez y las estrías.
  4. Jojoba. Indicado también para todo tipo de piel, es llamado el “oro líquido” por su concentradísima composición y su gran contenido en cerámidas, elementos que recubren las células epidérmicas y regulan su hidratación. Además, posee una característica milagrosa: no se oxida y puede durar hasta veinticinco años sin que se alteren sus propiedades. Una asombrosa capacidad antioxidante que lo hace extraordinario para combatir el envejecimiento de la piel y del pelo, y equilibrar sus niveles de pH, por lo que también es usado en fórmulas para el cuidado y el tratamiento capilar. Es muy efectivo también como bálsamo hidratante y reparador para los labios.
  5. Onagra. Es la opción perfecta para pieles grasas, ya que reduce el sebo acumulado en los poros. Su alto contenido en ácido linoico y otros ácidos grasos esenciales logra renovar, calmar y suavizar la piel, dejándola hidratada y aterciopelada. Aporta, además, una acción activadora y tonificante que estimula el riego sanguíneo y facilita la absorción de sus nutrientes. Como contorno de ojos, tiene el poder de aclarar las ojeras.
  6. Ylang-Ylang. Originaria de Madagascar, esta esencia es recomendada tanto en pieles secas como grasas porque posee el don de mantener a raya la producción sebácea. Tiene el poder de tonificar, calmar y reconstituir las pieles más maduras. En lociones corporales y en productos capilares despliega todas sus virtudes.

BELLEZA CAPILAR

Los aceites naturales también sirven como potentes tratamientos capilares. Los pelos normales pueden beneficiarse de las numerosas propiedades del aceite de oliva, que suaviza y nutre; del aceite de lavanda, que purifica y regenera las zonas dañadas sin engrasar; y del ylang-ylang que revitaliza, equilibra el pH, estimula el crecimiento y previene la caspa. Para el pelo graso, se recomiendan las mascarillas con aceite de lavanda para terminar con la excesiva producción de sebo. Para el pelo seco, nada mejor que el aceite de jojoba, una apuesta segura a la hora de lograr ese efecto sedoso tan deseado.

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