Home » Fitness » Las diferentes maneras de practicar ciclismo

ROCKCYCLE

Se trata de un nuevo concepto proveniente de USA. Combina ciclismo indoor, coaching motivacional y un entrenamiento completo del cuerpo donde los brazos y el tren superior se mueven todo el tiempo al ritmo de música energizante. Las clases tienen una duración de 45 minutos, y se realizan a la luz de las velas para generar un ambiente propicio para despejar la mente de la rutina y dejarse llevar. Los ejercicios se realizan siempre arriba de la bicicleta y, para asegurar el desarrollo de los movimientos de manera estable – tanto sentados como parados – en Rockcycle te proveen de zapatos especiales (parecidos a los que usan los profesionales del ciclismo) que tienen trabas de seguridad y se enganchan a los pedales de la bici. El trabajo es aeróbico, de alta intensidad y de bajo impacto. Además del continuo pedaleo que permite ejercitar los gemelos, los cuádriceps y los glúteos, las mancuernas de 1 kg y 2 kg con las que viene equipada la bici fija ayudan a tonificar los brazos, el pecho y los abdominales.

KRANKING

Es una especie de bicicleta accionada a través de las manos y el movimiento que éstas realizan al pedalear. Se basa en el trabajo físico del tren superior, es decir, brazos, abdominales, espalda y pecho. Como el tren inferior no interviene para nada en esta actividad, es una actividad muy recomendable si tenés una lesión en las piernas o estás en recuperación en esa zona. Los expertos dicen que es la herramienta perfecta para las personas que realizan actividades aeróbicas y quieren aumentar su capacidad de resistencia, ya que con el kranking se trabaja intensamente la resistencia. Estas características también lo hacen ideal para embarazadas. ¿La metodología de trabajo? Es similar a la del spinning pero, en este caso, la parte del cuerpo que trabaja son los brazos. El kranking se imparte en clases colectivas en las que al ritmo de la música se sigue una determinada rutina.

diferentes maneras de practicar ciclismo

SPINNING

Es el clásico y ya conocido método que cada vez suma más adeptos. Se trata de un trabajo cardio-respiratorio sobre una bicicleta estática especial que simula un viaje de 45 minutos sobre distintos tipos de caminos y superficies. Desde hace varios años es una de las clases más concurridas en todos los gimnasios del país. ¿Los motivos? Es un tipo de ejercicio no traumático (por ausencia de impactos contra el suelo) que ayuda a aliviar la carga de las articulaciones y evitar molestias musculares. Además, ayuda a reducir el peso corporal y disminuye el estrés. Los entrenamientos están divididos en diferentes zonas: por ejemplo, se trabaja con “intervalos” para hacer énfasis en la velocidad, la coordinación y el ritmo; con “fondos”, y el objetivo es mantener una posición estable por un tiempo prolongado para mejorar la eficiencia aeróbica y la disciplina; se hace hincapié en la “fuerza” para desarrollar la capacidad cardiovascular y, desde luego, hay momentos de recuperación y vuelta a la calma. Si bien durante las clases hay segmentos en los que se pedalea de pie, los profesores aconsejan a los principiantes permanecer sentados durante las primeras sesiones, para que aprendan a cargar resistencia y sientan que tienen el dominio de la bicicleta.

EN EL AGUA

En esta disciplina pedaleás bajo el agua para aprovechar las ventajas que este ambiente ofrece. En la clase, de 45 minutos, se realizan ejercicios propios del entrenamiento del ciclismo combinados con movimientos del tren superior y del tronco para el acondicionamiento integral del cuerpo. Los primeros minutos se destinan a la entrada en calor y luego se realizan rutinas de indoor con cambios de frecuencia y/o intensidad para el entrenamiento cardiovascular. La parte final está dedicada a la vuelta a la calma y la elongación de los grupos musculares trabajados. Bajo el agua, aunque se esté entrenando en forma intensa, el cuerpo se mantiene fresco. La sensación de esfuerzo es algo menor, porque el agua disipa el calor con mayor facilidad. Pero aquí también vas a transpirar y quemar calorías. De hecho, cada movimiento es mucho más intenso que en tierra, ya que el medio acuático actúa como resistencia – para tomar como ejemplo, caminar en el agua supone un gasto calórico medio de 525 cal/hora, mientras que en tierra el gasto es de 240 cal/hora – . Además, el agua asegura un ambiente sin riesgos, en especial para las articulaciones, tendones, ligamentos y músculos. Y hacer ejercicio en una pileta produce sensación de bienestar ya que el efecto de masaje es constante.

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