Lo que encontraremos son prendas holgadas, tonos pasteles en amarillo rosa y celeste, las gorras y el cuadrillé como estampa fetiche. Abundan volados en monos, blusas, tops, camisas con mangas de volados, pantalones al costado, faldas con volados en diagonal y hasta en zapatos y mochilas, todo es con volados.

Las transparencias y los bordados son dos tendencias que el verano hereda de la temporada de invierno. Bordados en bodies y tops que se pueden combinar con un lindo corpiño bralette.

El oversize gana terreno. Ya no se respeta más esa ley de si es ajustado abajo usar algo suelto arriba o viceversa. Ahora es ambas prendas sueltas, comodidad ante todo. Ya el estilo oversize fue una de las tendencias que predominó en el invierno, los maxi sweaters, camperas de plumas e inflados, mom y boyfriend jeans y remeras XL fueron de las más elegidas por todas las celebridades y famosas. A su vez, las remeras básicas viven su auge, son más sexies que cualquier escote profundo.

Accesorios: la bandana estampada, pulseras de plata y oro completando el look con argollas doradas. Vale animarse a usar varios accesorios como aros y pañuelos.. El uso excesivo de accesorios en verano está permitido. Sombreros, pañuelos, turbantes, vinchas, collares y pulseras son los complementos fetiches que completan los looks, tanto de día como de noche.

Los metalizados: Las tendencias que pisan fuerte son los metalizados. Adoptan la forma de vestidos largos con transparencias y las botas altas. El plateado y el dorado pasaron a un segundo plano entre los colores metalizados en los que el fucsia, verde y celeste los reemplazaron. Las camperas de cuero, mini faldas y bucaneras fueron las tipologías que los diseñadores eligieron para estamparlas con los metalizados.