Home » Belleza y Salud » La importancia de tomar sol con precaución

El sol tiene muchas cosas buenas para dar. Principalmente favorece la síntesis de vitamina D y se lo señala, además, como un efectivo antidepresivo. La cuestión es cómo sacarle provecho: en ese sentido, los protectores bien usados son los mejores aliados. Antes que nada, vale recordar que la radiación solar es la propagación de la energía en forma de ondas electromagnéticas. Las radiaciones ultravioletas (UV) representan el 5 por ciento de la energía solar que llega a la superficie de la Tierra. Se dividen según su longitud de onda: UVB son aquellas que penetran en las capas superficiales de la epidermis, siendo las principales responsables del bronceado, las quemaduras de sol y también el cáncer de piel. Las UVA son las que penetran más profundamente en la piel y pueden llegar a la dermis. Causan daños irreversibles como fotoenvejecimiento, alergias, manchas y cáncer de piel.

El protector solar es un producto que busca prevenir el eritema solar o enrojecimiento, reducir el riesgo de cáncer y las fotodermatosis, y prevenir el envejecimiento cutáneo. Es sumamente importante elegir un protector solar que, además de proteger contra los UVB lo haga contra los UVA. Es por eso que se debe buscar el logo UVA en las etiquetas.

Su índice o factor de protección solar es un número que indica el tiempo en que tarda en aparecer el enrojecimiento en la piel en la que se aplicó el producto, medido contra el tiempo en que se produciría el eritema si la piel no estuviera protegida. Por ejemplo, una persona de piel clara que normalmente empieza a quemarse después de 10 minutos al sol, tardaría 20 veces ese tiempo con un FPS 20 (200 minutos o 3 horas y media). Según su FPS los fotoprotectores se clasifican en protección baja (FPS 6 a 10), media (FPS 15 a 25), alta (FPS 30 a 50) y muy alta (FPS 50+, 60). Superado el SPF 50+, se llega a una meseta de protección, así que la Comunidad Europea por convención adopta el 50+. Hay que tener en cuenta que la pantalla total no existe.}

la importancia de tomar sol con precaución

La sensibilidad al eritema y la capacidad de broncearse son las variables con las que se clasifican los seis fototipos de piel. A menor fototipo, se recomienda un mayor FPS.

• Fototipo I: piel muy blanca, albina, pelirroja con pecas y ojos claros. Siempre se queman y nunca se broncean. Factor de protección muy alta 50+.

• Fototipo II: piel clara, rubia, de ojos azules, se quema con facilidad, y a veces adquiere un ligero bronceado. Factor de protección entre muy alta 50+ y alto de 40 a 30 FPS.

• Fototipo III: piel clara tirando a morena con ojos y cabellos castaños, de quemadura moderada y bronceado progresivo. Factor de protección alto de 40 a 30 FPS.

• Fototipo VI: piel pigmentada de ojos oscuros, de quemadura mínima y bronceado moderado. Factor de protección de alto a medio 25 FPS.

• Fototipo V: piel oscura que raramente se quema y el bronceado es intenso. Factor de protección medio 25 FPS.

• Fototipo VI: piel de raza negra profundamente pigmentada , que nunca se quema y presenta un oscuro intenso. Factor de protección medio 15 FPS.

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Asimismo los fotoprotectores son productos dermofarmacéuticos que contienen filtros solares. Estos atenúan los efectos perjudiciales de la radiación. Existen cuatro filtros diferentes:

• Pantallas minerales: como su nombre lo indica, son de origen mineral, insolubles, 100 por ciento fotoestables y actúan por reflexión de los rayos UV, es decir que reflejan la radiación. Son las pantallas que dejan un tinte blanco en la piel ya que actúan formando una película que no se absorbe. Están indicados para pieles de lactantes y niños de hasta 3 años, pieles intolerantes y alérgicas.

• Filtros químicos: son moléculas que transforman la radiación UV en energía inocua. Se absorben por la piel lo cual genera un riesgo de toxicidad y estabilidad variable.

• Filtros orgánicos: son pigmentos orgánicos que tienen un mecanismo de acción doble, es decir, absorben la radiación y también la reflejan, no penetran la piel, con lo cual no hay riesgo de toxicidad.

• Filtros biológicos: son sustancias antioxidantes que bloquean la formación de radicales libres. No influyen en el FPS, pero contrarrestan los efectos de la radiación UV. Los más empleados son: vitamina A y E, y el pantenol (vitamina B5).

Los protectores de última generación que ofrece el mercado farmacéutico cosmético deben contar con un sistema fotoprotector optimizado, que sea fotoestable y con amplia protección UVB-UVA. La innovación en texturas como el spray transparente, gel, fluido y maquillaje compacto dotan a los fotoprotectores de otras propiedades importantes como la resistencia al agua y a la fricción, su cualidad no comedogénica (no produce acné ni imperfecciones grasas) y estar testeados a nivel alergénico. Si la textura de un fotoprotector es agradable, es más fácil aplicarlo en cantidades generosas y con frecuencia, y todo esto ayudará a estar bien protegidos frente al sol.

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