Home » Bienestar » La crisis de los 30 años

La crisis de soplar la velita número 30 es un clásico en casi todas las mujeres. Y si estamos pasando por una situación sentimental complicada, se vive aun con más angustia.Llegar “sola” (sin pareja estable) a los 30 y pico hoy en día es muy común, sobre todo, en una generación en donde, generalmente, las mujeres centramos toda nuestra energía en lo laboral o en algún proyecto que tenemos ganas de concretar hace tiempo como; un viaje, una segunda carrera, etc. Y, todos estos proyectos y estilo de vida mantienen en movimiento y activas a estas mujeres, pero, es cierto que, aún en estos tiempos modernos, surgen tarde o temprano ciertos replanteos que involucran los aspectos amorosos , emocionales y sentimentales de la mujer. Y, es así como nos damos cuenta que ciertas cuestiones no están “resueltas”. Entonces, el primer inconveniente es la ansiedad y como ya pasaron los 30, hay un mito en el que se cree que la mujer no está a tiempo de conseguir una pareja o al menos un hombre que quiera comprometerse.  A esto se suman otras exigencias como que este hombre no tenga hijos e incluso, que nunca se haya casado.

Es cierto que es difícil conocer a la media naranja, pero los especialistas explican que la desesperación es el primer paso al fracaso . Es decir, de nada sirve lanzarse a los brazos de alguien que a veces no nos interesa solo por llenar ese vacío. Estamos tan apuradas por conseguir al inexistente príncipe azul, que en muchos casos no nos tomamos el tiempo de conocer a alguien en profundidad , una persona que realmente nos interese. No hay fórmulas mágicas ni lugares indicados para conocer a una persona; puede darse en cualquier lado, en un trabajo, en una reunión o en cualquier sitio. Quizás hay que estar más atentas a nuestra vida cotidiana, a lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo principal es tomar todo con calma. A veces,  la soledad es el mejor camino para pensar lo que queremos. Y pasar como un trampolín de una relación a otra simplemente para no estar sola no sirve, porque cuando una se da cuenta de que no es lo que realmente buscamos, volvemos a sufrir, a sentirnos fracasadas y la desilusión invade.

El mayor temor de quienes cumplen 30 años es el de sentirse presionadas por el reloj biológico y la hora de formar una familia. Entonces, nuevamente, hay que tomarse el tema con calma y relajarse. Apenas conocemos a alguien se empieza a fantasear con la idea de casarse, tener una “x” cantidad de hijos y hasta un perro!!! La realidad es que no siempre todo resulta como queremos y esperamos en un 100%. Si  nos encontramos en una relación en la que, de común acuerdo, se decide tener un hijo, es el plan casi perfecto. Pero, si no es así, en la actualidad existen cada vez más tratamientos de fertilidad, incluso para quienes pasaron los 40. También existe opción de conseguir un donante y tenerlo sola si es que para una la idea de ser madre es muy importante.

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