Home » Actualidad » Gastar en experiencias y no en objetos para ser felices

201504171807-1260-Experiencias TLC

La búsqueda de la felicidad parece ser algo eterno, un camino que no tiene final. Sin embargo, el error de todos está en andar «buscándola», sin saber que ser feliz no radica en la obtención de algo en concreto. Podemos encontrar felicidad  diariamente, cada día vivido se nos brinda como oportunidades para ser felices (o no).

La felicidad está más en las experiencias vividas que en los objetos materiales adquiridos, aseguran psicólogos de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos. La razón es relativamente simple: los bienes adquiridos dejan de satisfacernos pronto en virtud de que siempre se comparan con los poseídos por otras personas. Además, la satisfacción de la compra dura poco, y los seres humanos se adaptan rápidamente a la nueva posesión. Por el contrario, la satisfacción de las experiencias es más duradera. Los científicos encargados del estudio comprobaron que una vez que se tiene lo que se quiere, se devalúa. Esto sucede en el caso de los objetos, que al ser comprados terminan por cumplir con la expectativa, la “calman” y por ello, pierden su valor. Por otro lado, esa misma campera que hoy está de moda, en un año la guardaremos en una caja, en el fondo del placard porque esta tela o ese color ya no se usan. Por el contrario, la felicidad que se obtiene al recordar ese viaje con tus amigas o aquellas vacaciones en familia es inagotable. Siempre surgirá en tu mente un momento especial, algo de lo que reírse y con lo que sentirse a gusto. De modo que se trata de una inversión a largo plazo, para toda tu vida y que nadie podrá quitarte.

la felicidad en experiencias de vida

Qué sucede con la frase : «El dinero nos hace más felices»? La realidad es que una vez que tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas (techo, comida…) la gran mayoría coincide en que el camino de obtener más dinero no es directamente proporcional a la obtención de mayor felicidad. Hay un supuesto muy lógico que tiene la mayoría de la gente cuando gasta su dinero: que debido a que un objeto físico dura más, nos hará felices por más tiempo que una experiencia única como un concierto o unas vacaciones. Sin embargo, resulta que ese supuesto está completamente equivocado. Uno de los enemigos de la felicidad es la adaptación, la costumbre.Compramos cosas para hacernos felices y tenemos éxito. Pero sólo por un tiempo. Los objetos nuevos nos entusiasman al principio, pero luego nos adaptamos a ellos y dejan de interesarnos e importarnos. Por lo que en vez de comprar el último iPhone o mudarse a una casa más grande, siempre es más saludable y se será más feliz si el dinero se gasta en experiencias, como ir a muestras de arte, hacer actividades al aire libre, aprender nuevos oficios o viajar.

ser feliz con experiencias

El dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto. El hecho de que una cosa material está siempre presente se le vuelve en contra, haciendo que sea más fácil adaptarse a ella. Se funde en el trasfondo, convirtiéndose en parte de la nueva normalidad. Pero, mientras la felicidad de las compras materiales disminuye con el tiempo, las experiencias se convierten en una parte constitutiva de nuestra identidad. Nuestras experiencias son una parte mayor de nosotros mismos que nuestros bienes materiales. Las cosas materiales pueden gustarnos. Podemos pensar que parte de nuestra identidad está conectada a esas cosas, pero de todos modos se mantienen separadas de nosotros. En contraste, las experiencias son realmente parte de cada uno de nosotros. Somos la suma de nuestras experiencias.

images

Si la gente tuvo una experiencia que afectó negativamente su felicidad, una vez que tienen la posibilidad de hablar de ella, su evaluación de esa experiencia mejora. Esto se debe al hecho de que algo que pudo haber generado tensión o miedo en el pasado puede convertirse en una historia graciosa para contar en una fiesta o que puede verse retrospectivamente como una experiencia que le modeló el carácter. Otra razón es que las experiencias compartidas nos relacionan más con otra gente que el consumo compartido. Es mucho más probable que se sienta conectado con alguien con quien tomó unas vacaciones en Bogotá que alguien que también compró el último modelo de TV. Consumimos experiencias directamente con otras personas.Y cuando se terminan, igual son parte de las historias que nos contamos los unos a los otros. E incluso si no había nadie cuando tuvimos una experiencia particular, es mucho más probable que establezcamos un vínculo con alguien que recorrió a pie el mismo camino de montaña o que vio el mismo show. La tendencia a tener lo mismo que el vecino, que un amigo o conocido es más pronunciada cuando se trata de bienes materiales que de experiencias.

sunset_hopping

En definitiva, también todo depende de nuestra actitud y de la manera en que nos paramos frente a la vida. Si aprendemos a observar nuestro alrededor, experimentamos y  tomamos una mentalidad positiva frente al entorno, muy posiblemente nos topemos con la felicidad.

SHARE WITH FRIENDS: