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HPV

El HPV o Virus de papiloma Humano es una enfermedad que se transmite por contacto sexual y se contagia fácilmente. Cuatro de cada cinco personas puede llegar a tener alguno de los cien tipos de HPV que existen.

Se calcula que la poblacion sexualmente activa por debajo de los 30 años ha tenido contacto con el virus en el 80% de los casos. El cáncer de cuello uterino genera 3 mil nuevos casos por año y causa la muerte de mas de 2 mil mujeres anualmente.

La buena noticia es que se puede prevenir si se detecta de manera temprana y se tratan las lesiones. Por eso, es fundamental tener claro cómo evitar el contagio. El riesgo de infectarse está presente durante toda la vida sexual activa de la mujer. Es importante tener en cuenta que a mayor número de parejas sexuales, existen más posibilidades de contagio. Además, no es necesario que el pene ingrese a la vagina para que se produzca la transmisión. El contacto directo con la piel de la zona genital basta para contagiarse.

Se puede tener HPV y no saberlo. La gran mayoría de las veces la infección se cura de manera espontánea sobre todo en las mujeres menores de 25 años, sin producir ningún síntoma ni manifestación en el cuerpo. Puede diagnosticarse con la aparición de verrugas en el área genital, aunque también suelen localizarse en la zona anal o incluso en la cavidad oral. Por lo general, se detectan en la vagina o en el cuello uterino durante el examen ginecológico, ya sea mediante el Papanicolaou o con el uso de pruebas moleculares específicas.

Existen dos grandes grupos de virus:

Los de bajo riesgo oncogénico, que se asocian a las verrugas genitales; y los de alto riesgo, que también se producen por verrugas y que pueden derivar en un tumor. Según la OMS, casi todos los casos de cáncer de cuello uterino pueden atribuirse a una infección por HPV.

Las verrugas genitales son formaciones de tamaño variable, de color blanco, rosado o grisáceo, que se encuentran en la zona de la vulva, el ano y la región perianal. Son consideradas como una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes. Se estima que por año se producen 30.000.000 de casos nuevos y se calcula que 1 de cada 15 personas tendrá verrugas genitales en algún momento de su vida. A veces pueden producir picazón, ardor y muy raramente, olor. En personas con bajas defensas, las verrugas pueden crecer mucho, también infectarse y producir mucho dolor. Suelen tratarse con tópicos, aunque, cuando son muchas o de gran tamaño, es preciso extraerlas con cirugía convencional, láser, radiofrecuencia o criocirugía.

Tener verrugas no implica que se tendrá cáncer. Se estima que sólo el 5 % de las infecciones por HPV se tornan persistentes. Sólo si la infección continúa por muchos años (de 5 a 10), el virus puede considerarse de alto riesgo oncogénico y puede causar lesiones en el cuello del útero que pueden evolucionar al cáncer. Las verrugas genitales pueden volver a aparecer si el sistema inmunológico del cuerpo no ha eliminado totalmente el virus. De hecho, pueden permanecer en la piel sana, desde donde puede producir, aún muchos años después, nuevas lesiones y continuar contagiando.

El HPV también se manifiesta en hombres. En ellos puede provocar verrugas genitales, cáncer de ano, orofaríngeo (cavidad nasal, glándulas salivales, amígdalas, lengua y boca) y raramente de pene. Tanto varones como mujeres pueden transmitir este virus, aunque no tengan ninguna lesión visible.

En caso de embarazo, se puede contagiar al bebé ya que la transmisión puede producirse especialmente en el momento del nacimiento durante el parto vaginal en aquellas pacientes que presentan lesiones importantes por HPV. En esos casos, se aconseja la cesárea como forma de prevenir el contagio.

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En la actualidad existen 2 tipos de vacunas y se debe optar por una de ellas ya que ambas no pueden aplicarse :

Una vacuna previene la infección por los dos tipos de HPV que causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino. La otra, además, previene los tipos de virus que causan verrugas genitales. Ambas son muy eficaces, ya que son la mejor estrategia para evitar el cáncer de cuello uterino. Lo ideal es aplicarlas en mujeres que no se hayan contagiado anteriormente. Por eso es importante vacunar a las niñas menores de 13 años o antes del inicio de las relaciones sexuales, lo más tempranamente posible si ya han tenido algún tipo de infección. En el caso de llas mujeres ya adultas no tiene sentido aplicarse estas vacunas porque es altamente probable que ya hayan tenido HPV. Como se mencionó anteriormente, una mujer puede estar infectada y no saberlo. Cuando el virus está “dormido” hasta es difícil que pueda ser detectado por un PAP. Muchas se enteran que poseen HPV cuando,por ejemplo, ante situaciones de stress, sus defensas bajan , el sistema inmunológico no funciona al 100% y entonces se genera un “clima” propicio para que el virus se “despierte”.

El HPV no se cura. No existe por el momento ningún tratamiento que cure el virus. Se pueden tratar las manifestaciones que provocan, como las verrugas o las lesiones.

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