Home » Actualidad » ¿Hay que ducharse todos los días?

La costumbre de bañarse todos los días es una cuestión más social que sanitaria. Asumir que uno no se baña todos los días es sinónimo de ser una persona sucia. Aunque, los científicos (¿serán todos sucios? ; ), aseguran que bañarse dos veces por semana es más que suficiente para estar saludable. Puede ser suficiente bañarse sólo dos veces con lo que respecta a la salud, pero es verdad que puede resultar muy poco si se trata de una cuestión estética y social. Ahora, reducir a 4 o 5 veces por semana las duchas, en vez de hacerlo diariamente, puede dar varios beneficios.

¿Cuales son los beneficios de no bañarse o ducharse todos los días ?

LA PIEL:  la razón principal para no bañarse todos los días tiene que ver con la salud de la piel, ya que el agua caliente y el jabón generan resequedad en la piel. A lo que, el no bañarse todos los días hará más fácil lucir una piel suave. El agua templada es la mejor opción, porque no reseca la dermis. Se considera agua templada alrededor de los 30 ºC., en torno a 24 ºC es fresca y caliente, a partir de los 38 ºC. Se recomienda buscar jabones llamados “syndets”, que respetan la capa hidrolipídica que recubre la piel. La mayoría de los productos de ducha de farmacia responden a esta demanda. Utilizar productos excesivamente perfumados pueden producir alergias o dermatitis en las pieles sensibles. La regla “a más espuma, más conservantes” se cumple en la mayoría de los casos. Cuanto más cosmético sea un producto de higiene, mayor riesgo hay de agresión a la piel.  Depilarse bajo el agua: El 67 % de las mujeres reconoce que se depila en la ducha, y esto puede provocar irritación. Si se debe realizar, al menos hay que depilarse con geles y espumas específicas y con agua templada o fría.

Dar la espalda a la espalda: Es una de las zonas más propensas a acumular células muertas.

El uso de la esponja: Se recomienda su uso si hay lesiones cutáneas, como en la psoriasis. En personas dependientes por enfermedad o edad, lo ideal es emplear esponjas desechables, ya que pueden convertirse en un reservorio de gérmenes.

EL CABELLO: no sólo es un elemento estético, está diseñado para repeler el agua y el frío y mantener la cabeza caliente el mayor tiempo posible. Por este motivo la grasitud del pelo tiene una función y no es respecto la suciedad. El aceite que se genera en el pelo nos ayuda a mantenerlo hidratado y fuerte. No enjuagarse bien y que quede un resto puede provocar dermatitis irritativas. Usar demasiado shampoo: el excedente es malo y siempre se queda en la fibra capilar, aportando peso, restando brillo a la melena e incluso provocando sequedad, picor y descamación en el cuero cabelludo. La dosis justa, si se trata de un buen producto, es el tamaño de una nuez para un cabello de largo medio. Hay que repartir el shampoo por toda la cabeza, sin caer en el típico gesto de concentrar todo el producto en la coronilla. En cambio, el acondicionador hay que repartirlo en las puntas.

SISTEMA INMUNOLÓGICO:  también se puede ver afectado por bañarse todos los días. Es que no todas las bacterias del cuerpo son perjudiciales para la salud. La mejor forma de cuidarse de tener enfermedades es lavarse bien las manos y mantener limpia la ropa, ya que los gérmenes se “pegan”.

MANTENER EL PROPIO OLOR DE UNO MISMO: claramente no estamos hablando del olor a sudor y/o suciedad. Pero los olores corporales propios son naturales y dejar que se sientan es una muy buena idea. Ya que varios estudios comprobaron que permitir que tu esencia fluya te hace más atractivo.

EL TIEMPO:  teniendo en cuenta que en todo el proceso de lavado y secado una ducha lleva alrededor de 20 minutos, sacando dos a la semana ganarías unas 35 horas al año.

CUIDAR EL PLANETA: ¿Sabías que en una ducha de unos 8 minutos y, se utilizan aproximadamente 65 litros de agua. Lo que quiere decir que bañarse sin necesidad es, literalmente, desperdiciar mucha agua.

EL SECADO: Conviene dejar la piel húmeda, sólo está justificado usar mucho el toallón en el caso de que recurramos a un aceite hidratante o nutritivo, que se debe extender sobre la piel y permitir que se seque de forma natural.

Una buena ducha puede aclarar la mente y aumentar la creatividad pero una ducha caliente antes de acostarse, por el contrario, también te ayuda a que uno se relaje y termine por quedarse somnoliento o dormido. A grandes rasgos, bañarse antes de ir a dormir ayuda al tu cuerpo a enfriarse y relajarse. La clave de todo es el timing. Lo indicado es bañarse 90 minutos antes de la hora de irse a dormir. Para entonces, el cuerpo habrá podido regular tu ritmo circadiano (básicamente, las señales que le indican cuando debe sentirse alerta y cuándo debe sentirse adormecido). Después de una ducha caliente una empieza a sentirse más alerta, activa e incluso creativa, pero con el paso del tiempo, comienza el proceso de enfriamiento y el propio sistema empieza a sentirse con ganas de descansar en vez de acelerarse.

SHARE WITH FRIENDS: