Home » Bienestar » ¿Es útil psicoanalizarse?

No suelen ser pocas las veces que nos preguntamos si comenzar (o continuar) un tratamiento psicólogico realmente nos puede servir, si es útil, si nos mejorará la calidad de vida que hasta entonces teníamos. La realidad es que, el ir y venir constante de la vida está presente en todas partes. No sólo en lo que nos rodea : situaciones, personas, objetos, sino también en nuestro mundo interior, el que contenemos :sistemas, órganos, sentimientos, pensamientos, razonamientos. Nuestros sentimientos y emociones se modifican y transforman constantementes por el movimiento del entorno y por la forma en que experimentamos el estado de nuestro cuerpo, afectándonos circunstancias del mas diverso origen, sean estas orgánicas, ambientales, histórico individuales, familiares, profesionales, sociales en general, etc.

Nuestra psiquis tiene entre otras, la función de decidir los cambios y/o movimientos necesarios para el correcto ajuste personal a la realidad que nos circunda, cambios que para llevarse a cabo requieren de un razonable incremento de la tensión interna. Cuando las circunstancias presentan un carácter decididamente adverso, se eleva notablemente el nivel de tensión interior y en muchas ocasiones esto puede llevar a desajustes funcionales, no sólo orgánicos sino también emocionales, los que suelen distorsionar y nublar nuestra capacidad de recepción y entendimiento, tanto de las expresiones y necesidades de las personas cercanas como así también de las situaciones por las que atravesamos, dando lugar al progresivo deterioro de la relación familiar, social y profesional. Es en este punto cuando debemos considerar, la necesidad de realizar una consulta psicológica profesional.

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Tipos de Terapia

Psicoterapia Individual : se realiza en tratamiento sobre la evaluación del malestar anímico que presenta la persona. Los niños, expresan su problemática a través del juego, en relación con sus padres y la escuela. En ocasiones, nos sentimos preocupados por su comportamiento y muchas veces  su actuación es la normal para la edad que se encuentra transitando. Estos comportamientos pueden ser facilmente reconducidos con la información adecuada, otras veces aparecen problemas en el aprendizaje, hiperactividad,aislamiento, agresividad, indicando que algo más le está sucediendo. En cuanto a la etapa de la adolescencia, la misma está marcada por contínuos cambios : físicos , de personalidad, de relación, dado por ser la etapa de transición entre la infancia y el ser adulto.La característica de no poder conseguir un equilibrio entre sus acciones, pensamientos y decisiones, es la consecuencia de estar atravesando un proceso de cambios y desarrollo. Los cambios van forjando la identidad pero originan alteraciones en la conducta, en su entorno familiar y social. Si bien son totalmente normales, en ocasiones pueden confundirse con otra clase de patologías como . depresión, ansiedad, trastorno de personalidad, etc.

Psicoterapia de Pareja: el tratamiento se sustenta sobre la base de la construcción de un espacio de entendimiento que conduce a la clara comprensión de las distintas formas individuales de experimentar cualquier evento, sea cotidiano como excepcional, que sucede en la vida de ambos integrantes de la relación.

Asistencia Psiquiátrica : constituye un complemento esencial para tratar determinadas afecciones psicoanímicas. Dicho complemento tiene como fin el aportar al paciente un rápido alivio de los síntomas agudos o críticos que presenta, eliminando por medio de medicamentos, las limitaciones familiares, sociales y laborales que algunos cuadros presentan y, a la vez, permite al psiquiatra realizar el tratamiento de las causas que dan lugar a dichas alteraciones emocionales como ser : angustia, temor, desgano. De esta forma, la persona podrá recuperar su estado normal tanto en la relación consigo misma (autoestima, proyectos, tranquilidad, etc), como con el entorno familiar, social y laboral.

Afecciones psicológicas

  • Depresión : las personas con disposición anímica de tipo depresiva, se caracterizan por evidenciar un exagerado sentimiento de responsabilidad y auto-exigencia aún frente a situaciones poca importancia o trascendencia. En tal sentido aunque muchas veces no lo aparenten, poseen una gran sensibilidad ante los estímulos provenientes del entrono tanto familiar como social y profesional. Es por tal motivo que experimentan un estado de permanente tensión nerviosa que agota rápidamente sus energías durante el día dando lugar a una notoria disminución del umbral de tolerancia emocional y consecuente disposición a sentirse heridas con facilidad. Con el tiempo, los frecuentes sentimientos de no ser entendidas o correspondidas por el medio entorno, preparan el espacio subjetivo para la llegada de los sentimientos de desvalorización o baja estima de sí mismas, que muchas veces las sumergen en un profundo estado de tristeza y soledad.Existen diversos tipos de “depresiones” según sea su origen y antigüedad. En la mayoría de los casos responden favorablemente al tratamiento psicológico individual, sin embargo en ocasiones se hace necesaria la prescripción de un tratamiento adicional con psicofármacos a través de la intervención de un especialista psiquiatra. La evolución de dicha afección dependerá tanto del tipo de “estado depresivo” como de las condiciones bio-psico-sociales de la persona que la padece.  Algunos de los indicadores físico funcionales ocasionalmente asociados a este tipo de afección, y que conforme previas evaluaciones medicas no se corresponden con eventuales causas orgánicas, están representados por dolores musculares difusos, en especial al nivel de la columna cervical, dorsal o lumbar, discontinuidad en el dormir, sensación de pesadez en los brazos o en las piernas, disfunciones estomacales y/o intestinales, ocasional perdida del interés por el placer sexual, etc. Las repercusiones sociales y profesionales del presente cuadro son muy variadas y representan un amplio rango de deterioro, razón por la cual a manera de ejemplo mencionaremos solo algunas de ellas: a) Frecuentes discusiones en el hogar, b) Disminución en el intercambio comunicacional y afectivo tanto en la relación con los hijos como en la pareja,padres, amigos, etc.,c) Tendencia al aislamiento y/o reticencia a interactuar con los demás,
    d) Disminución del rendimiento en la actividad profesional laboral,e) Incremento del grado de dispersión de la atención voluntaria con el consecuente deterioro de las funciones cognitivas, etc.f) La sensación de estar trabado en la vida o empantanado,g) Cierta dificultad para tomar decisiones.
  • Estrés : El término estrés se refiere al deterioro funcional que se produce en una persona a raíz de un prolongado estado de tensión tanto anímica como corporal. En general las causas que lo producen pueden ser externas a la persona (ambientales, situacionales, etc.) o internas (tanto subjetivas como las derivadas de un cuadro o enfermedad física actual). Siempre los estados de estrés están asociados a situaciones de gran esfuerzo anímico por parte de la persona en pos de mantener o recuperar el control de una situación determinada. Cuando la tensión psicofísica se prolonga por un lapso de tiempo que excede la capacidad de resistencia individual, se inicia un proceso de desgaste o deterioro de las funciones que regulan la relación tanto con el entorno como consigo misma, dando lugar por supuesto a la aparición de disfunciones tanto anímicas (irritabilidad, inestabilidad emocional, frecuentes distracciones, olvidos, etc.) como físicas (alteraciones en el ciclo sueño-vigilia, respiratorias, digestivas, etc.) siempre que el examen médico claro está, no evidencie alguna enfermedad orgánica que las provoque. Cualquier actividad puede ser potencialmente generadora de un estado de estrés o agotamiento psicofísico, siempre que en el desarrollo de la misma se evidencie una manifiesta actitud de sobre-esfuerzo psico-físico por parte del individuo que la realiza. Todo cuadro de estrés requiere de la consulta al medico de cabecera, quien recetará la medicación apropiada para la recuperación de las funciones físicas afectadas, como y fundamentalmente de la consulta al profesional psicólogo, cuya responsabilidad será la de evaluar e identificar los factores que han conducido al paciente a caer en dicho estado o afección, así como la de asesorarlo con relación a las distintas conductas o alternativas a seguir para evitar futuras recaídas en la misma condición.
  • Trastorno Obsesivo : La creciente preocupación por el orden en general constituye muchas veces el rasgo más característico de estas afecciones. Dicha preocupación se sustenta sobre la base de un desproporcionado temor frente a cualquier situación personal cuyas variables el individuo siente que no puede controlar en su totalidad, ya que ello le produce gran angustia que si bien oculta a la vista de los demás, pero que la vive con gran intensidad. Cabe aclarar que la presencia de un rasgo no es condición suficiente para una conclusión clínica confiable, por el contrario se requiere de la detección de otros indicadores que permitan en suma, una mejor aproximación hacia un diagnóstico de patología obsesiva. Otros vectores que suelen estar presentes en los estados obsesivos están relacionados con la presencia de pensamientos o ideas no deseadas que no se van de la mente, dificultad para tomar decisiones, tener que hacer las cosas despacio para sentirse seguros de que las hacen bien, lavarse repetidamente las manos o exageradas conductas de higiene corporal, verificar varias veces el correcto cierre del pestillo de una ventana y/o cerradura de una puerta, ritmo lento en el discurso o bien discurso monocorde, etc. Este cuadro afecta negativamente tanto los vínculos familiares como, fundamentalmente, las posibilidades de desarrollo y crecimiento en el ámbito profesional, en virtud del exagerado detallismo que impide el necesario dinamismo ejecutivo laboral de quienes lo padecen, así como el severo deterioro de su capacidad de adaptación a situaciones nuevas a partir de la pérdida de plasticidad personal.Este cuadro es diagnosticado y tratado por el psicólogo pudiendo excepcionalmente dicho profesional en los casos de mayor severidad, requerir la interconsulta psiquiátrica, con el único fin de que se prescriba al paciente la medicación correspondiente.
  • Trastorno Fóbico Social : en una mirada retrospectiva de nuestras vidas seguramente hallaremos muchas situaciones de nuestra niñez en las que recordaremos habernos puesto colorados-sonrojados- al tener que hablar frente a una persona en particular o frente a un grupo de personas conocidas o desconocidas, o bien ante el micrófono de un grabador, o la lente de una cámara que captura nuestra imagen y/o movimiento, o bien sentir gran ansiedad en el momento de tener que compartir un desayuno, almuerzo o cena o simplemente compartir una mesa con personas recientemente conocidas o lo que es peor con personas desconocidas ante quienes deberemos formalmente presentarnos, etc. Si bien estas reacciones tan comunes durante la infancia tienden a desaparecer en la etapa de la adolescencia, no obstante en algunos casos dichas conductas persisten durante la vida adulta. Por otra parte existe un numero relativamente menor de personas en las que las inhibiciones conductuales ante determinadas situaciones sociales en su vida adulta no evidencian ningún antecedente en su infancia ni en su adolescencia, presentándose como una condición nueva, inexplicable y por demás angustiante que limita severamente tanto sus vínculos familiares y sociales en general como sus posibilidades de desarrollo o realización laboral profesional. Los signos más comunes son el temor a ser criticado, burlado o humillado por las personas ante las cuales se presenta, sonrojarse, sentir crecientes e inocultables signos de ansiedad, temblores en el cuerpo, perder la ilación de la conversación, sentir que repentinamente los pensamientos se congelan en el tiempo y el cuerpo se paraliza sumergido en la sensación de hallarse atrapado en un estado de inmovilidad, sin poder saber quien lo padece, qué hacer o decir.. etc. Cabe destacar que este tipo de cuadro de ansiedad social es muy frecuente y que en un pequeño porcentaje de los casos cuando no es tratado oportunamente, puede evolucionar hacia una disposición depresiva reactiva como consecuencia del temor a la humillación, descalificación personal y consecuente auto-aislamiento social o bien pueden derivar en el abuso de alcohol, tabaco, drogas, etc. como recursos compensatorios de los que se vale la persona afectada para sobrellevar las temidas situaciones sociales.Si bien este tipo de disposición anímica pertenece a la familia de las afecciones fóbicas con quienes comparte algunos signos o indicadores, constituye no obstante una de las formas mas atenuadas en cuanto a la intensidad de sus síntomas y responde positivamente en un tiempo relativamente menor, al tratamiento psicoterapéutico clínicamente implementado.

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  • Ataque de Pánico : Si bien toda afección psicológica nos conduce a una percepción distorsionada del mundo que nos rodea, no obstante son los ataque de pánico (estado fóbico agudo) los que mas nos sumergen en una casi indescriptible experiencia de absoluto desamparo e indefensión frente a la repentina e incontenible sensación de estar nuestras vidas en un verdadero peligro, de estar viviendo los últimos segundos de nuestra existencia. La sensación de creciente debilidad corporal o de imposibilidad de poder continuar moviéndonos, el dolor en el pecho, la dificultad para respirar o la progresiva sensación de ahogo, la fría transpiración que nos impone la convicción de estar ante la propia muerte.. constituyen algunos de los indicadores más comunes de este cada vez mas frecuente malestar y/o desorden emocional. Los síntomas de un ataque de pánico pueden demorar hasta 15 minutos en alcanzar el grado de mayor intensidad, y la persona afectada suele quedar psicofisicamente cansada, a la vez que con gran temor ante la razonable posibilidad de repetición del estado agudo de su afección, por lo cual necesitan contar con la compañía de alguien de su confianza para continuar con sus actividades cotidianas.
    La experiencia clínica nos lleva a concluir que esta afección en general tiende a desarrollarse preferentemente en personas de gran sensibilidad emocional que por diversas circunstancias han estado expuestas a situaciones de elevado grado de estrés anímico durante un periodo de tiempo relativamente prolongado (una intervención quirúrgica, perdida de un ser querido, un grave accidente de transito vehicular, haber sido víctima de un robo u otro delito grave, inusuales presiones laborales, etc.).Desde el punto de vista social, las consecuencias negativas se acrecientan con el paso del tiempo en razón de que la persona afectada reduce progresivamente su intercambio con el entorno tanto familiar como social y profesional, llegando en casos extremos, a negarse a salir siquiera de su domicilio particular. En general estos cuadros no remiten espontáneamente, y para su recuperación se requiere de la respectiva intervención del profesional psicólogo quien evaluará la eventual conveniencia de indicar la realización una interconsulta psiquiátrica, a fin de que se le prescriba al paciente la medicación psicotrópica apropiada. Con independencia del carácter dramático de su sintomatologia, es una afección de pronostico favorable, en virtud de que con el tratamiento indicado las personas logran en poco tiempo una rápida mejoría de su condición anímica, lo que les permite retomar sus actividades cotidianas.
  • Trastorno Bipolar : Sin embargo existe un numero no determinado de personas que presentan cambios anímicos de tipo pendular, es decir que van de un extremo a otro, no vinculados a una situación particular sino que mas bien se explican como derivados de una “actitud frente a su existencia en general”. Cuando las opuestas actitudes anímicas frente a la propia vida, cambian o alternan en una misma persona en periodos de semanas o meses, pues entonces es momento de considerar la posibilidad de que estemos frente a un trastorno emocional maníaco-depresivo, o como actualmente se lo denomina Trastorno Bipolar. Cada fase del trastorno bipolar tiene características propias que la identifica, por ejemplo en la fase depresiva la persona evidencia una: marcada tendencia a los estados de tristeza, sentimientos de vacío existencial,pérdida del interés por las actividades de carácter social, cambios en el apetito alimentario, aumento del sueño o del deseo de dormir, tendencia a la fatiga a raíz del bajo nivel de energía, disminución del interés o deseo sexual, dificultades en la concentración de la atención voluntaria que limita su capacidad para tomar decisiones,sentimientos de inutilidad,etc.Por el contrario en la fase maníaca la persona, considerando sus antecedentes, evidencia un llamativo estado de: muy buen humor, alegría, que puede transmutar repentina e injustificadamente en un estado de gran irritación, disminución de la necesidad de dormir, tendencia a hablar más y muy rápido (verborragia), tendencia a la dispersión o estados de distracción,
    tendencia a malgastar su dinero, tendencia a involucrarse en conductas sexualmente inapropiadas o bien indiscreciones sexuales, conducta social inadecuada conducir su vehículo o automotor de manera temeraria, desmesurado aumento de la autoestima, pensamientos autorreferenciales de grandeza, etc.
    Cabe aclarar que con independencia de la fase del trastorno en la que la persona se halle actualmente, siempre tendrá como común denominador, la alteración de sus vínculos tanto familiares como sociales y laboral profesionales.Este tipo de afección responde favorablemente al tratamiento psicológico individual, sumado en algunos casos y de manera paralela, a un tratamiento psiquiátrico enfocado únicamente en la prescripción de la medicación o psicofarmacos apropiados.
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