Home » Belleza y Salud » Dormir poco afecta al metabolismo

Los trastornos del sueño son un factor de riesgo que provocan todo tipo de dolencias. Dormir poco no sólo tiene graves consecuencias para la salud, sino que además altera el funcionamiento de los genes y reduce la esperanza de vida.

El estudio de los trastornos del sueño no comenzó hasta la década de 1970, hasta entonces no se pensaba que el sueño fuera un estado con circunstancias tan especiales. Sin embargo, cada vez hay más estudios que advierten de la importancia del descanso y, sobre todo, de las graves consecuencias que tiene sobre la salud. Los trastornos del sueño son un factor de riesgo que provocan todo tipo de dolencias desde la obesidad mórbida, pasando por la diabetes, las enfermedades neurológicas o las inmunológicas, entre otras.

La prevalencia de los trastornos del sueño es muy elevada en los países occidentales y además, los nuevos hábitos de vida de la sociedad moderna están reduciendo los tiempos de descanso de las personas y, hoy por hoy, el déficit de “ueño crónico” afecta a un porcentaje muy elevado de la población sana. Todos estos factores hacen cada vez más importante saber qué ocurre en el cerebro, cuándo descansa y cuándo no lo hace. Es esencial descubrir por qué es tan importante descansar correctamente y determinar qué factores están involucrados y por qué varía tanto entre individuos: algunos funcionan perfectamente descansando sólo 4 horas,  mientras que otras personas necesitan entre 8 y 9 horas.

La necesidad de pasar un tercio de la vida durmiendo tiene una base biológica y que el descanso sea correcto o no, tiene graves consecuencias sobre nuestros genes. Dormir la mitad de lo necesario puede llegar a alterar hasta el 80 % del transcriptoma, (el conjunto de genes que se están expresando en un momento dado en una célula), lo que demuestra que los efectos de un sueño insuficiente en nuestro sistema genético son mucho mayores de lo que sabíamos hasta ahora.

Hay que reconocer cuanto antes y tratar los trastornos del sueño en los niños y adolescentes porque cada vez hay más evidencias de que la falta de sueño tiene consecuencias que se arrastran hasta la vida adulta. El correcto descanso de los niños debería ser una cuestión de salud pública importante y lamentablemente no lo es, ni para los padres ni para los pediatras, pese a que las consecuencias pueden ser muy graves y provocar obesidad, enfermedades metabólicas, daños cerebrales irreversibles, y un mayor riesgo de padecer enfermedades mentales y de abuso de alcohol y drogas en la edad adulta.

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