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La mayoría asocia a esta isla española con ideas como : hoteles all inclusive repletos de turistas desesperados por el sol y las cañas (vasos de cerveza) a 1 euro. Esto es sólo parte de la realidad porque el lugar tiene muchas más realidades para explorar y descubrir. Para comenzar, desde el año 1993 , esta isla de 60 kms de largo fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Y uno de los defensores de la conservación del medio ambiente por encima del crecimiento turístico exagerado fue César Manrique (1919-1992), exitoso escultor y pintor oriundo de estas tierras. Los paisajes y la naturaleza típica de la isla le permitieron idear lo que él llamó “arte-naturaleza”, una sinergia de recursos que culminaron en creaciones artísticas en lugares tan sorprendentes como túneles volcánicos, y que continúan siendo hoy las principales atracciones lanzaroteñas. La uniformidad de los colores llama la atención: cielo azul y casas blancas escoltadas por montañas rojizas. La mejor manera de trasladarse en la isla es en auto o sino aprovechar los buses que unen los centros hoteleros con los principales pueblos y playas. Por su tamaño, esta isla permite combinar actividades culturales, artísticas y naturales con salidas a sus playas. Los km de costa no lo son de playas ininterrumpidas, ya que la mayor parte es rocosa, pero por lo mismo ofrece una gran variedad de opciones. Además de las más famosas, como Papagayo y Famara, están las menos conocidas y son unas cuantas. No hay que caminar mucho desde el puerto Marina Rubicón a Playa Blanca, o desde Playa Bastión a Playa de las Cucharas, para entender que este lugar está lleno de contrastes y que en cuestión de pocos kilómetros las arenas pasan del negro volcánico al blanco intenso.

Manrique, también supo cómo realzar sus encantos y generar un turismo sustentable. Con estrictos permisos de planificación urbanística, se logró que las vistas al mar no estén interrumpidas por altos edificios, propios del boom hotelero de los últimos 40 años. Los Jameos del Agua (en la parte norte de la isla), son un claro ejemplo de cómo un paisaje puede ser “reciclado” y convertido en obra de arte; para ingresar al lugar, que es público, se paga entrada y permite descubrir de qué se trata el jameo. Éste se forma cuando el techo de un túnel se cae; Manrique lo supo aprovechar al máximo, creando una escenografía surrealista. A través de escaleras varias se observan los efectos del volcán, mezclados con la intervención del artista, como la pileta de agua marina rodeada de palmeras, la sala de conciertos y los dos bares escondidos entre las rocas.

Otro lugar inolvidable es el  Parque Nacional de Timanfaya. Aquí, entre 1730 y 1736 hubo erupciones que enterraron pueblos enteros y otros se salvaron por milagro. El de Yaiza es un ejemplo. El parque puede visitarse luego de recorrer las Salinas de Janubio y El Golfo. La actividad volcánica es parte de la historia de Lanzarote; la erupción más reciente tuvo lugar en 1824, y la acción no cesa. Los guías turísticos en particular y los lanzaroteños se enorgullecen del calor constante que los acompaña. Tal es así que Manrique aprovechó las altas temperaturas de esta tierra para diseñar el Horno-Asador de Timanfaya, donde se cocinan los principales platos de El Diablo, restaurante elegido por muchos turistas después de los paseos en dromedario.Entre los varios programas que se proponen, uno imperdible es el de la Ruta de los Volcanes, que por motivos de conservación sólo se realiza en guaguas autorizadas, cuyos guías simpáticos y cordiales no se cansan de reiterar, con ese acento tan distinto al peninsular (es decir al de España), su pasión por la isla de “belleza particular”. En este recorrido impactan la poca intervención humana y la presencia apabullante de tantos cráteres. A la distancia, ya fuera de este paisaje, la idea de Platón parecería tomar forma: quizás las Islas Canarias sean restos del continente perdido de Atlántida. Lanzarote no es más que una de las muchísimas islas secas que se hallan desperdigadas en los mares del mundo, y ésta como las demás, tiene algo de mágica.

Cómo llegar: Se puede volar con Iberia, SpanAir o Air Europa. Otras aerolíneas low-cost como Ryanair o Easyjet también llegan desde varios destinos europeos.

Qué comer y beber : Probar el vino conejero: a pesar de la poca lluvia, la uva es cultivada en la zona de La Geria para ser protegida del frío y aprovechar el rocío al máximo. Platos típicos incluyen el potaje (sopa típica), la ropa vieja (a base de carne vacuna), las papas arrugadas con mojo rojo y verde, los quesos de cabra artesanales, los platos a base de gofio y el cabrito.

Tours por la isla : Last Minute Travel. T: (0034) 92 882-2028. www.lastminute-transfer.com

Más información : www.turismolanzarote.com

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