Home » Belleza y Salud » ¿Cuáles son los efectos que tiene la humedad en nuestra salud?

¿Alguna vez te preguntaste por qué el aire húmedo y caliente nos hace sentir tan incómodos? O, ¿Por qué el aire extremadamente seco también puede causar malestar?

La humedad, bien sea alta o baja, puede traer consecuencias negativas para la salud del cuerpo. La humedad relativa depende de la temperatura. Estos dos factores están vinculados integralmente, y los cambios en uno afectan al otro. Mantener un nivel de humedad relativa entre 35 % y 50 % a menudo es ideal. Esto no solo permite que el cuerpo funcione normalmente, sino que también previene el crecimiento de alérgenos como los ácaros del polvo y el moho.

La humedad afecta directamente a la cantidad de alérgenos y microorganismos en el ambiente. Brindan un escenario propicio para la aparición de virus y enfermedades respiratorias, por lo que es importante mantenerlos estables para evitar problemas de salud. Una elevada humedad hace que crezcan tanto las poblaciones de ácaros del polvo como las colonias de moho, lo que afecta en gran medida a las personas alérgicas, así como también, en menor medida, a quienes no lo son. La humedad aumenta la sensación térmica del ambiente, haciéndola más incómoda.Uno de los motivos por los que la humedad hace que el clima cálido sea más insoportable es que, mientras mayor es la humedad relativa, más alta se siente la temperatura. Cuando estamos en un sitio húmedo, la sensación térmica podría ser mayor aunque la temperatura esté a un grado soportable.

La sudoración, uno de los mecanismos clave de enfriamiento del cuerpo, solo funciona para enfriarnos si el agua que se produce cuando aumenta la temperatura se excreta a través de la piel y se evapora. Aquí es donde entra la humedad. La concentración de agua en el aire en relación con la temperatura determina la velocidad a la que el agua puede evaporarse de la piel. Cuando el aire contiene más humedad, es más difícil que este absorba el sudor de la piel. ¿El resultado? Sudamos y sudamos, pero en lugar de sentir alivio, simplemente nos sentimos calientes y pegajosos. Cuando una alta humedad relativa afecta la capacidad de enfriamiento de la sudoración, el cuerpo finalmente se ve obligado a hacer otras cosas para refrescarnos. Cuando sudar no funciona para enfriarnos y seguimos calentándonos, se obtiene como resultado el sobrecalentamiento. Esto causa la pérdida de agua, sal y compuestos que el cuerpo necesita. El sobrecalentamiento, o agotamiento por calor, puede provocar deshidratación y desequilibrios químicos dentro del cuerpo.

Cuando el cuadro de sobrecalentamiento es grave puede dar como resultado: calambres, desmayos, agotamiento, debilidad o insolación. Las principales formas de evitar el sobrecalentamiento son, en primer lugar, tener en cuenta no solo la temperatura, sino también el índice de calor. Es imprescindible beber mucha agua, disminuir el esfuerzo de una actividad física y refrescarse al notar cualquier signo de fatiga o aumento del pulso.

Mientras más seco esté el aire, más rápido se enfriará y más fresco se sentirá tu cuerpo. Además de crear un ambiente más cómodo, también se reducen los alérgenos que a menudo prosperan en condiciones más cálidas y húmedas. Además de la sequedad en la piel, el sistema respiratorio se verá afectado por una humedad relativa baja. Si bien en muchas áreas no es raro ver una humedad relativa superior al 80 % durante el verano, los meses de otoño pueden traer niveles de humedad tan bajos como el 20 %.

Los efectos de la humedad a niveles bajos se manifiestan mayormente en dos áreas: la piel y el sistema respiratorio. Entre los signos que indican la manifestación de la humedad baja en el sistema respiratorio encontramos: pasajes nasales secos, garganta irritada o rasguñada, mayor contagio de enfermedades. Por su parte, los efectos de la humedad baja en la piel se presentan a través de: piel seca, labios agrietados y resequedad en los ojos.

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