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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son básicamente infecciones que se transmiten por medio de relaciones sexuales. En ellas, se incluyen las prácticas anales, vaginales y orales, teniendo como origen una serie de bacterias, virus, hongos, protozoos e incluso parásitos. Por otro lado, lo que hace aún más compleja esta realidad es que no siempre existe una sintomatología evidente. Una persona puede ser portadora de una enfermedad de transmisión sexual y no saberlo. Al no ser consciente de ello, el riesgo de transmisión e infección aumenta. Por todo ello, los organismos de salud y prevención señalan que las ETS (están a menudo fuera de control, con las graves consecuencias que se derivan de ello.

Las enfermedades de transmisión sexual ya son una epidemia en nuestra sociedad. Las instituciones médicas nos advierten de que los diagnósticos de gonorrea o sífilis aumentan cada vez más. Es una realidad preocupante que evidencia ante todo una necesidad clara: debemos estar más informados y ser conscientes del riesgo. Merecemos disfrutar de una sexualidad segura y, ante todo, saludable.En primer lugar está la clamidia, le sigue la gonorrea y a continuación la sífilis secundaria. En la mayoría de los casos en los que hay una infección de transmisión sexual la persona no percibe los síntomas. Lo cual, facilita aún más la transmisión de este tipo de enfermedades.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos advierten de algo aún más preocupante. Hoy en día, contamos ya con casos de diagnósticos de gonorrea donde los pacientes son resistentes al tratamiento. Es decir, los antibióticos con los que disponemos en la actualidad no sirven para combatir este tipo de cepa. Ciertos tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) se están volviendo más resistentes y difíciles de tratar. Por ello, la clave está en ser más inteligentes que ellas: disponer de la mejor información y los métodos adecuados para prevenir este tipo de infecciones.Aunque la mayoría de estas enfermedades son tratables, las consecuencias que pueden dejarnos a largo plazo pueden ser en algunos casos severas.

¿Cuáles son los distintos tipos de ETS?

VPH  (Virus del papiloma humano)

Los VPHconstituyen en realidad un  conjunto de de virus comunes, no es uno solo. La mayoría son inocuos, pero unos 30 de ellos pueden mediar en el desarrollo de un cáncer, como por ejemplo el de cuello de útero. De hecho, se estima que el 99% de este tipo de cáncer se asocia con esta infección genital. Generalmente, el virus del papiloma tampoco evidencia síntomas. No obstante, una de las primeras pistas suele ser la aparición de pequeñas verrugas virales en la zona genital. Asimismo, cabe recordar que la vacunación contra el virus del papiloma humano es efectiva, además de una estrategia recomendada por la OMS.

VHS (Virus del herpes simple)

El virus del herpes simple es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes. Cabe señalar que hay dos tipos: VHS-1, que se transmite de boca a boca y el tipo 2 (VHS-2). La infección por VHS-1, se adquiere ya en la primera infancia con el clásico herpes labial.

En lo que respecta a la segunda tipología cabe decir que es muy resistente. Tras ese contacto sexual de riesgo, aparecen unas pequeñas ampollas en al cabo de 5 o 20 días. Estas lesiones cutáneas pueden desarrollarse en el área vaginal, anal o bucogenital. Aunque estas úlceras lleguen a desaparecer, el virus queda latente en el organismo y puede mediar en la aparición de otras enfermedades más graves.

La clamidia

Es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes. Su origen es bacteriano y los síntomas (en caso de aparecer) surgen entre los 7 y 21 días después de la relación o el contacto sexual.Los síntomas, si surgen, pueden hacerlo del siguiente modo en las mujeres:

  • Dolor al orinar.
  • Aumento del flujo (suele ser más espeso y amarillento).
  • Aumento del sangrado en la menstruación o desaparición de esta.
  • Dolor en la pelvis y/o el abdomen.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.

En el caso de los hombres la sintomatología es la siguiente:

  • Necesidad urgente de orinar.
  • Ardor al orinar.
  • Secreciones blanquecinas por el pene.
  • Inflamación o dolor en los testículos.

La Gonorrea 

Es una infección bacteriana y puede contraerse al mantener sexo oral, anal y vaginal. Tal y como hemos señalado, muchas de estas enfermedades no suelen presentar síntomas o molestias evidentes. El caso de la gonorrea es uno de ellos, de hecho puede ser una condición silenciosa o confundirse incluso con otros trastornos.Los indicios más comunes que podemos tener sobre la gonorrea son los siguientes:

  • Urgencia por ir al baño para orinar.
  • Ardor al orinar.
  • Secreción espesa, sanguinolenta o turbia del pene o la vagina.
  • Sangrado menstrual abundante o sangrado entre periodos.
  • Dolor e inflamación de testículos
  • Deposiciones dolorosas.
  • En los casos más graves, los pacientes pueden sufrir infertilidad.

Sífilis

La sífilis tiene su origen en una bacteria. Generalmente, se contagia a través del contacto sexual, sin embargo, también puede transmitirse de madre a hijo durante la gestación. Es una enfermedad con una elevada incidencia y cuyo avance puede ser devastador en caso de no recibir un tratamiento adecuado. Asimismo, es importante señalar que la sífilis presenta un gran abanico de síntomas. Tantos, que a menudo puede confundirse con otros trastornos. Se inicia con la aparición de una pequeña llaga, más tarde aparece una sensación de ardor en manos y pies que poco a poco se extiende a todo el cuerpo. Surgen más erupciones, inflamaciones en la piel, alteraciones en las glándulas linfáticas, elevado cansancio, pérdida de peso…

HIV o VIH (Virus de la inmunodeficiencia humana)

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el causante del SIDA se ha llevado ya la vida de más de 40 millones de personas. Los diagnósticos siguen surgiendo día tras día y en la actualidad, se estima que miles de hombres y mujeres aún no son conscientes de que son portadores del virus. La forma más común de contagio siguen siendo las relaciones sexuales sin protección o por el intercambio de agujas o jeringas con sangre contaminada. Son prácticas de riesgo sobradamente conocidas, y aún así, las infecciones siguen sucediéndose. A pesar de que el tratamiento con antirretrovíricos hace más lenta la evolución de la enfermedad, la alta tasa de positivos en esta enfermedad es poco más que un fracaso colectivo en cuanto a prevención y sensibilización social. Algo está fallando. Los médicos, científicos y sanitarios nos señalan que necesitamos trabajar en conjunto en este aspecto.

Son necesarios más recursos para tratar estas enfermedades que, se están volviendo resistentes ante los tratamientos. Asimismo, se necesita además de mayor conciencia. El uso de preservativos es sin duda el mejor modo de protegernos ante las enfermedades de transmisión sexual. Las revisiones médicas, la información, la prevención y evitar prácticas sexuales de riesgo evidente son sin duda los mecanismos más fiables para evitar este tipo de problemas.

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