Home » Belleza y Salud » Cómo quitarse los kilos de más al regresar de las vacaciones

Durante las vacaciones, más de una suele permitirse ciertos excesos que, a la corta o a la larga, pasarán factura. Por eso, antes de empezar con cualquier tipo de lamento, se aconseja proteger y reparar los posibles daños que le hayamos producido a nuestro cuerpo durante esos días tan preciados, y por supuesto necesarios, de descanso, relax y placer. Lo que siempre hay que tener el claro es que, por encima de la estética, está la salud. Si hace mucho que no nos realizamos un chequeo médico, lo primordial es  pedir turno con un clínico y solicitar los estudios de rutina. De sta manera, más allá de la apariencia externa, podremos saber cómo se encuentra nuestro cuerpo por dentro.

Cómo quitarse los kilos de más al regresar de vacaciones

Los nutricionistas prefieren no hablar de hacer una dieta, porque en el diagrama mental esto tiene un principio y un fin, entonces, lo que corresponde es cambiar de estilo de vida y adoptar uno que sea saludable y acorde a las necesidades de nuestro organismo. Para poder llevar adelante este cambio se recomienda:

  • Consumir por lo menos 8/9 vasos de agua por día: el agua es fundamental para los procesos vitales, sobretodo para eliminar toxinas. Así como limpiamos el cuerpo por fuera cuando nos duchamos, es importante beber agua para el “aseo interno” y ayudar a la eliminación de desechos.
  • Las verduras tienen que ser consumidas en mayor cantidad: si en el período de descanso preferimos otro tipo de alimentos, es importante reponer las vitaminas y minerales que tienen las verduras para las funciones del organismo.
  • Elegir pescado: además de aportarnos hierro hemínico, que tiene mejor absorción, posee grasas de las buenas: los omega. Estas contribuyen a la salud cardiovascular, disminuyendo el colesterol y triglicéridos.
  • Los mejores medios de cocción son: vapor, salteado con agua, al horno, a la plancha. Se puede esparcir rocío vegetal en las asaderas para cocinar alimentos en el horno. El aceite conviene reservarlo para utilizar como condimento en crudo porque cuando lo sometemos al calor, pierde sus cualidades beneficiosas.
  • No saltearse comidas: es aconsejable hacer las 4 comidas y al menos una colación. A través de la omisión de comidas, se llegará con más apetito a la comida siguiente y es probable que se coma de más.
  • Calidad y cantidad de la alimentación: si bien es importante considerar la cantidad de calorías ingeridas, es fundamental tener en cuenta la calidad. No vale la pena consumir un alfajor o chocolate, y dejar de hacer una o dos comidas para darse ese gusto.
  • Comer en un ambiente tranquilo: tratar en el momento de la comida dejar el estrés del día de lado. Disfrutar del plato y masticar bien. Ser consciente que no sólo estamos calmando el apetito, sino que estamos nutriendo nuestro cuerpo.
  • Combinar la buena alimentación con actividad física: puede ser que no nos interese ir a un gimnasio pero, quizás nos atraiga alguna clase de baile o comencemos a realizar caminatas diarias. Con pequeños cambios que generemos, nos vamos a sentir y encontrar más saludables.
  • Incorporar el “té verde” desintoxicante, con limón y un toque de jengibre fresco rallado, o todas las mañanas jugos verdes para limpiar el sistema digestivo.
  • Comer muchos vegetales de hoja:  ayudan a limpiar, purificar y oxigenar las células.
  • Los probióticos naturales ayudan a la buena digestión: el kéfir, el miso y el delicioso kimchi, un fermentado típico de la gastronomía coreana.
  • Limpiar la lengua: muchas toxinas quedan acumuladas en esta parte del cuerpo, se puede utilizar una cuchara invertida o el tradicional raspador de lengua, sino al cepillarse los dientes.
  • Meditar: es fundamental para cambiar el aire físico y mental, practicar una respiración profunda para eliminar toxinas.
  • Tratar de seleccionar siempre alimentos orgánicos: agroecológicos o de buen origen, limpios y enteros si es posible.

Un ayuno consciente

Frutas, ensaladas, jugos o té: como alternativa, se extiende un movimiento naturista, que, entre otras cosas, recurre a la técnica ancestral del ayuno como método de desintoxicación. Siempre es oportuno consultar con un referente del tema cada caso particular, sobre todo si se padece alguna enfermedad, y preparar el cuerpo para un período de abstinencia: no es conveniente pasar de semanas o meses de excesos a un ayuno prolongado. Carla Prieto propone elegir, según el estilo de vida, entre un ayuno de frutas, de ensaladas, de jugos o de té. Son recomendados para equilibrar y revertir la fatiga, la irritabilidad, el mal aliento, el estreñimiento, dolor de cabeza, constantes resfríos, reacciones cutáneas, síntomas más conocidos de toxicidad en el organismo.

El ayuno intermitente: consta de períodos controlados de tiempo donde, intencionalmente, ponemos al organismo a ayunar. La idea, al menos durante dos semanas, es ayunar entre las 21 hs y las 9 hs del día siguiente, es decir, 12 horas. Que el almuerzo sea el primer alimento del día y la cena (temprana) el último de la jornada. Por la mañana ingerir agua caliente con limón o jugos verdes, en el almuerzo y la cena reducir al mínimo los carbohidratos y reemplazarlos por grasas saludables y verduras crudas (como también cocidas), además de sumarle semillas, quínoa y amaranto. Por la tarde, se puede aprovechar la fruta fresca y depurativa, como el melón, la sandía y el ananá, y sumar un puñado de frutas (higos, ciruelas, pasas de uvas) y frutos secos (almendras, nueces, avellanas). Esta clase de nutrición antiinflamatoria puede realizarse casi sin sacrificios, cualquiera sea el tipo de alimentación que tenga, ya que la mayor parte del tiempo estaremos durmiendo. Si se consume carne, evitar las rojas, se pueden agregar pescados, preferentemente de aguas frías y huevos orgánicos.

Hoy existen infinidad de estudios científicos que avalan sus amplios beneficios para la depuración del organismo. Vale la pena probar y desembarazarse de los excesos cometidos en el verano, para así gozar de una vida con mejor humor, salud óptima y por ende, una vida más plena y feliz. Con cualquier alternativa que se elija, con o sin desayuno, la clave siempre será prestarle atención a los indicios que nos da el cuerpo, y alimentarlo de la manera más natural posible para volver de las vacaciones con toda la energía.

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