Home » Belleza y Salud » Cómo evitar contracturas y cuidar las cervicales

Es muy molesto y, en ocasiones doloroso, cuando querés girar la cabeza y parece que tuvieras una piedra que te hace peso en el cuello. Esto suele suceder porque, sin darnos cuenta, pasamos horas durante días, semanas y meses frente a la computadora, agachadas, cocinando,limpiando o realizando actividades como diseñar y dibujar y, luego, de repente nos aparece un dolor que no tenemos idea de dónde proviene. No importa lo que hagas o a lo que te dediques,las cervicales, en nuestra época, suelen ser un blanco fácil. El 70% de las personas adultas sufren dolor cervical en algún momento de sus vidas. Llamálo como quieras : dolor de cuello, tortícolis, contractura en la nuca o, en términos médicos, cervicalgia.

Las cervicales son un conjunto de 7 vértebras, ubicadas en la parte alta del esqueleto, la zona de la nuca, que forman la columna cervical. Ellas tienen la función de contener y proteger la delicada médula espinal, sostener nuestra cabeza y dar movilidad al cuello. Su maravillosa ingeniería permite a la parte superior de la columna desarrollar una flexibilidad enorme, pero también la vuelve más vulnerable a heridas, tensiones y dolores.

Las causas de la aparición de los dolores pueden ser de lo más variadas: malas posturas, algún movimiento brusco del cuello, levantar objetos pesados, hacer una torsión inadecuada de las vértebras cervicales o alguna contractura muscular de otra parte del cuerpo que se extiende a esa zona. También hay algunas enfermedades que la tienen enttre sus síntomas, como la artritis, la artrosis y la obesidad, e incluso, aunque cueste creerlo, pueden doler si tenemos una dentadura en mal estado. Lo más común y corriente es que estos dolores surjan frente a tensiones y al estrés emocional al cual nos sometemos cotidianamente.

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¿Cómo actuar frente a estos dolores?

El dolor se ubica en el cuello, a veces limitando su movimiento y otras irrandiándose hacia los hombros o la parte superior de la espalda. Para prevenirlo, es importante prestar atención a nuestros hábitos y modificarlos.

Hay que evitar:

  • Dormir en una posición incómoda o con una almohada muy alta o muy baja, que distiende los músculos del cuello.
  • Cargar con bolsos pesados o carteras (o incluso un bebé) en un sólo lado del cuerpo.
  • Realizar deportes bruscos y que requieran girar la cabeza con constantes movimientos rápidos.
  • Adoptar malas posturas frente al monitor de la computadora.
  • El estrés , las tensiones emocionales y las constantes preocupaciones.
  • Posiciones antinaturales, como sostener el teléfono entre el cuello y el hombro.

Si, por desgracia, ya padecemos de los dolores, hay que tratarlos hasta que los mismos desaparezcan. El tratamiento indicado consiste en aliviar los síntomas, con calor (almohadillas térmicas), medicamentos antiinflamatorios, analgésicos, masajes descontracturantes. Siempre es importante no automedicarse y consultar a un especialista pra descartar cualquier tipo de enfermedad, sobre todo si la rigidez de la nuca se emoieza a notar después de sufrir un golpe fuerte o si el dolor está acompañado de otros síntomas preocupantes : vértigo, mareos, hormigueo en brazos, o fiebre alta.

Quizás un dolor de cuello también te esté dando señales de que hay ciertos patrones energéticos que revisar. Por el cuello pasan las energías que suben desde los centros bajos del cuerpo hacia la cabeza (emoción, instintos, afectos) y las que bajan de la cabeza hacia el cuerpo (intelecto, mente superior y espíritu). A nivel psicológico, este centro regula el intelecto, el control y la técnica. Cuando el fluir de la energía está obstruído por una coraza eergética (dolor de cuello), esto evita que la cabeza se entere de lo que siente el cuerpo, y que el cuerpo sepa de nuestra conexión con el espíritu. Las corzas más comunes son el nudo en la garganta para frenar el llanto y los dolores en el cuello que aparecen por soportar/aguantar algo que no nos gusta. Si disolvemos las rigideces del cuello, garganta, boca y cara, podremos disminuir el exceso de control que nos tensa y permitir que esa zona pueda cumplir su función natural, que es ordenar la conducta, transmitir la cultura y desarrollar la comunicación.

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