Home » Belleza capilar, cortes y peinados » ¿Cómo elijo el shampoo correcto para mi cabello?

La salud capilar y las características del cabello no sólo dependen de la genético, sino del cuidado y de cómo tratemos a nuestra cabellera. Dependen de la salud, la genética y la alimentación, pero también de conocer las características de nuestro pelo para así saber elegir productos que lo vuelvan más fuerte, brilloso y sedoso.

El primer paso consiste en poder “identificar” que tipo de cabello tenemos.

Fino o grueso:  el pelo fino no es sinónimo de frágil o quebradizo, su falta de volumen provoca que se vuelva más flexible y propenso al daño, por eso la keratina es el aliado perfecto para dotarlo de cuerpo y la protección que le falta. En cambio, si es grueso, al contener mayor cantidad de proteínas, es más resistente por su estructura pero tiende a acumular mayor humedad. En este caso, se aconseja usar productos antifrizz.

Graso o seco: el pelo seco es poroso y quebradizo por falta de hidratación. El origen puede ser un problema de escasa secreción sebácea o una deficiencia de vitaminas, sobre todo la B5. Por eso no hay que abusar del secador y descartar los shampoos purificantes. Los productos elaborados con oleos esenciales como el aceite de argán o la rosa mosqueta son los más indicados por su alto poder hidratante y reparador. En los cabellos grasos, el exceso de sebo puede deberse a desequilibrios hormonales, estrés o alimentación deficiente, y también al uso incorrecto de shampoos agresivos que provocan el llamado “efecto rebound”, una reacción que se manifiesta con una hiperproducción sebácea. También son comunes las cabelleras mixtas con cueros cabelludos oleosos y fibras capilares secas. Los productos a base de arcilla y el uso de un preshampoo purificador se recomienda en estos casos.

Siempre se recomienda ir alternando entre 2 o 3 tipos de shampoo. La idea es utilizar uno específico hasta conseguir el objetivo deseado para después cambiar a otro tipo de producto. Optar por fórmulas que no irriten el cuero cabelludo y que produzcan espuma abundante y cremosa. La consistencia del shampoo debe ser firme pero ni muy líquida ni muy densa, con un delicado aroma que no compita con el perfume.

Para lavarse el pelo, el agua debe estar tibia y la cabellera totalmente mojada antes de aplicar el shampoo. La cantidad debe ser la de una moneda. Luego, masajear el cuero cabelludo con la yema de los dedos y sin ejercer demasiada presión. A la hora de enjuagar, usar agua en abundancia y mucho mejor si es fría. Retirar el exceso de agua con una toalla y aplicar el acondicionador o la máscara desde la mitad de la cabellera hacia las puntas. Masajear unos minutos y enjuagar con agua fría. Al secarlo, no frotarlo. Para desenredar, “despegar” las raíces y eliminar el exceso de agua, voltear la cabeza hacia abajo y pasar una toalla por ambos lados del pelo rápidamente.

Novedades:

  • Productos naturales. Las fórmulas que evitan el uso de sales, sulfatos y parabenos están en auge porque tienen ingredientes reparadores como los aceites esenciales. El de argán es uno de los más valorados.
  • Shampoos en seco. Permiten lavar el cabello en tan solo dos minutos y sin utilizar agua. Hay algunos con keratina vegetal para devolverle salud y belleza al cabello.
  • Preshampoo. Se usan antes del lavado habitual para purificar y devolver el equilibrio natural al cabello. Las arcillas, por su acción detox sobre el cuero cabelludo, se introducen con esta finalidad.
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