Home » Perfumes » Cómo elegir, usar y cuidar nuestros perfumes

Para muchas, perfumarse es sólo un acto más dentro de la rutina diaria, algo normal y cotidiano a lo que no se presta especial atención. Sin embargo, para otras, el momento de perfumarse constituye un verdadero placer, casi un ritual. Personas a las que les gusta cambiar de fragancia según el momento del día, el estado de ánimo o la estación del año.Y es que, aunque parezca intrascendente, el hecho de elegir , usar y cuidar una fragancia encierra muchos secretos y claves a tener en cuenta.

como elegir y usar perfumes

  • No precipitarse a la hora de elegir el perfume. Es importante comparar, descubrir aromas nuevos, probar… A este respecto, es importante saber que nuestra memoria olfativa no está entrenada para recordar más de tres fragancias a la vez, así que será preciso volver a la tienda varias veces. En caso de fatiga olfativa, se puede refrescar el olfato inhalando granos de café o, simplemente, tomando un poco de aire fresco.
  • Hay que probar las fragancias sobre una piel limpia, es decir, que no esté previamente perfumada (incluso la crema de cuerpo puede distorsionar la impresión de un perfume).
  • Al igual que cambiamos de ropa en función del momento del día o estación del año, también se deberían utilizar perfumes distintos. Así, las fragancias sin alcohol, cítricas o verdes resultan idóneas para actividades al aire libre o días calurosos. Para la vida urbana, es posible decantarse por una fragancia más compleja y con más personalidad mientras que, por la noche, un aroma sensual puede desatar pasiones.
  • Para conseguir una impresión sutil y discreta será suficiente con utilizar el gel de ducha y crema de cuerpo de una fragancia. Para un aroma más intenso, se usará también el eau de parfum. Lo que no se debe hacer para prolongar la vida de una fragancia es utilizar mucha cantidad porque lo único que se consigue es molestar a quienes nos rodean.
  • La fragancia se debe aplicar manteniendo el frasco a una distancia de unos 30 cm sobre cuello y brazos. A veces también sobre la parte trasera de las rodillas. Otro ‘truco’ consiste en crear una nube de perfume con el spray y pasar por debajo (con los ojos cerrados) para impregnar a la vez piel, pelo y ropa.
  • Las fragancias se deben mantener alejadas de las fuentes de calor y de la luz natural para que su olor y color no se deterioren.
  • El perfume con el tiempo pierde su aroma, por eso, es importante que esté protegido de la luz y no expuesto directamente a ella. Tampoco debe estar en ambientes o guardado en areas que concentren calor. Para ello, conviene conservarlo dentro de su caja, que actuaría casi como una especie de escudo protector, o bien dentro de un placard, en la oscuridad. Tanto la luz como el calor alteran sus componentes y aceleran su descomposición.
  • Es mejor usarlo. No vale la pena reservar el perfume para ocasiones especiales. Dado que tiene componentes naturales, su caducidad está alrededor de los dos años. Es mejor disfrutarlo poco a poco.
  • Desconfiar de los productos que se venden de forma ilegal. En el mejor de los casos, son sólo imitaciones que no tienen ni fijación ni la misma permanencia que el original, y en el peor de ellos, son mercancía robada.
  • No llevar la fragancia habitual en el bolso. El movimiento altera los componentes y acelera su descomposición. Es mejor llevarlo en un vaporizador de viaje.
  • Tipo de piel. Las pieles secas retienen menos el perfume que las grasas. Para prolongar su duración, puedes extenderlos sobre una ligera capa de crema hidratante.
  • La mejor forma de perfumarse es vaporizarse con la misma. Hay que vaporizar el producto por delante y por encima de la cabeza y dar un paso adelante para recibir la “bruma”. No hay que frotar muñeca contra muñeca al aplicarse la fragancia porque se altera su estructura. El vaporizador conserva mejor el perfume, porque lo cierra de forma completamente hermética. Durará más tiempo en buenas condiciones, sobre todo si además se toma la precaución de guardarlo a oscuras (en un armario o cajón del cuarto de baño, o en su caja de cartón).
  • En cualquier caso, es muy raro que el aroma llegue a perdurar todo el día, el tipo de piel que tengamos tiene un rol importante en este tema. Lo ideal es refrescar el aroma cada 3 horas aprox.
  • Aplicar el perfume en donde late el pulso, porque así durará más sobre la piel y, sobre todo, irradiará más a nuestro alrededor Dónde late el pulso: en la parte interior de la muñeca, debajo de las orejas, la parte interior de los codos, detrás de las rodillas y en los tobillos. En estos puntos estratégicos los perfumes son mucho más activos, sobre todo si se trata de extracto de perfume. El calor del pulso garantiza que el aroma se expanda mejor y que el resultado global del perfume sea más equilibrado. Cuando se trata de un agua de colonia o una fragancia fresca hay que aplicarlo en abundancia.
  • Los aromas tienden a subir. Por eso, si nos ponemos perfume sólo detrás de las orejas, el olor subirá y se desvanecerá enseguida por encima de la cabeza. Usar el perfume detrás del tobillo, detrás de las rodillas, en el vientre, etc. De esta manera se evita que el perfume se desvanezca por encima y, además creamos un aroma envolvente alrededor nuestro, que es la forma ideal de perfumarse. Si nos perfumamos mucho y en muy pocos puntos, la fragancia será avasallante, resultando molesta.
  • Hay formas de que tu perfume dure más sobre tu piel. Para  empezar hay que “vestirse” con capas de fragancia. Esto significa que conviene usar la línea completa del perfume que nos gusta. Un hidratante perfumada para el cuerpo huele menos que el perfume: pero, a cambio, el aroma dura más. Si se utiliza la línea completa, cada producto contribuye al efecto global, creando capas de aroma suaves y envolventes. Además, así se evitan las “mezclas” de aromas y desvirtuar el olor del perfume.
  • El mejor truco para que tu perfume dure más tiempo es ponerle barreras. Por ejemplo: aplícate perfume en el cuello, y luego ponte un pañuelo. La razón es muy sencilla: los aromas están formados por esencias y por acei-tes volátiles. Si les pones una  envoltura, estos aceites se evaporarán menos y por tan-to el olor durará más. De modo que lo mejor es que te perfumes antes de vestirte. Luego, con las prendas, tu perfume quedará resguardado. Por otra parte, los tejidos naturales conservan el perfume mucho mejor que los sintéticos. La lana es especialmente buena manteniendo los aromas. Tenerlo en cuenta, porque también se puede perfumar, en forma sutil, algunas prendas.
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