Home » Belleza y Salud » Cómo disimular brotes de acné

¿Conviene maquillar un brote de acné ? ¿Es posible? Tener esasmontañitas, protuberancias y enrojecimientos en el rostro son un inconveniente que a ninguna de nosotras nos gusta padecer. Si nos sucede, buscamos taparlos y que se noten lo menos posible.

Los brotes de acné suelen darse debida a variados factores. Los más conocidos son el estrés, los cambios hormonales, tener glándulas sebáceas hiperreactivas, la mala alimentación y hasta el irse a dormir con maquillaje. El acné es una condición que estalla y luego desaparece, es una forma más en la que la gente “explota”. Si el enfoque es adecuado, maquillar un brote de acné no empeora la situación.

Algunos consejos:

Ya sea que tengas o no algún brote de acné, el cuidado de la piel del rostro es una tarea diaria. Limpiar a la mañana y a la noche la cara forma parte de la rutina para tener una piel limpia, sana y mantener a raya la aparición de granos y espinillas. Primero:  lavar el rostro con agua y aplicar un jabón adecuado a tu tipo de piel, luego de retirarlo es importante realizar una hidratación y humectación. Si hay dudas respecto de aplicar un hidratante en pieles grasas, hay que tener en cuenta no sólo que la medicación anti-acné puede llevar a una piel reseca y escamosa, por ello existen alternativas de hidratantes libres de aceite, que mejoran el aspecto general de la piel y harán que el maquillaje luzca mejor. Si necesitás especial atención sobre algún grano, se aconseja aplicar un tratamiento focalizado antes de aplicar cualquier tipo de maquillaje.

Cuando una padeció mucho el acné en la adolescencia o si todavía se está lidiando con él, lo más importante es que se usen primers, bases, correctores o polvos faciales que sean libres de aceite y no acnegénicos – que hayan sido testeados en pieles con acné y que no hayan ocasionado un brote-, aunque los maquillajes con base oleosa sean preferidos por los maquilladores por ser más fáciles para adherirse a la piel. El maquillaje a base de aceite funciona bien y tiene muchos beneficios que hacen que los maquilladores lo amen, pero es completamente desaconsejable para las pieles acneícas. Si aplicamos más maquillaje de lo que necesitamos, lo único que encontraremos será un efecto de sobrecargo y un brote mucho más visible. Acá lo importante es el corrector a aplicar: El verdadero poder cubritivo no viene de la base, sino del corrector.

Casos severos

Se estima que el 90% de las personas padece en algún momento de su vida -la mayoría durante la adolescencia- acné, una afección que deriva del taponamiento de los poros de la piel y que en sus formas más graves puede dejar profundas cicatrices en la cara. Existen nuevos tratamientos que están en etapas avanzadas de investigación clínica y que, probablemente, en unos dos años estarán disponibles. Terapias dirigidas contra enzimas presentes en células cutáneas llamadas queratinocitos, o contra ciertos receptores en las glándulas sebáceas, cuyo funcionamiento excesivo lleva al taponamiento de los poros, están atravesando airosamente las pruebas en pacientes. Otros procedimientos, como la terapia fotodinámica, ya se utilizan en el tratamiento del acné, pero se espera que estudios más abarcativos que los realizados hasta la fecha confirmen su utilidad.

En la actualidad, el tratamiento del acné dispone de una amplia variedad de herramientas terapéuticas: antibióticos orales o tópicos, cremas o geles con retinoides, procedimientos que descaman la piel como los peelings , o la ya mencionada terapia fotodinámica. El tratamiento del acné debe cubrir todas las diferentes lesiones y para eso se requiere utilizar terapias combinadas. La elección de la combinación está dada principalmente por la gravedad del caso.

  • Acné comedoniano: es el que presenta puntos negros. Se puede dar medicación para tratar de exfoliar la piel y que los comedones salgan a la superficie: retinoides tópicos, tretinoina, isotretinoina, adapalene y retinol aldehído. También en algunos casos se puede sumar el uso del peeling con ácido salicílico.
  • Acné moderado: se caracteriza por la aparición de pápulas y pústulas -que no son otra cosa que los granitos rojos y con pus, respectivamente. Se suele combinar el uso de antibióticos locales dirigidos contra la bacteria P. acnes (que anida en los poros y a la que cada vez se le concede mayor importancia en la génesis del acné) con el peróxido de benzoilo. Antes se usaba sólo un antibiótico, pero eso ha caído en desuso, ya que la combinación evita la aparición de resistencia al antibiótico.
  • Acné severo: se define por las lesiones nódulo-quísticas. Se suma el uso de medicación por vía oral: antibióticos que también tienen una función antiinflamatoria, como las tetraciclinas de segunda generación. También, está la isotretinoína oral, que es una medicación que ha revolucionado el tratamiento del acné, pero que no puede ser usada durante el embarazo y que puede causar alteraciones hepáticas.
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