Home » Belleza y Salud » Cómo cuidar nuestra piel antes y después de tomar sol

Además del bronceado, la piel tiene otras armas para defenderse de las agresiones del sol. Por ejemplo, el engrosamiento de la capa córnea. Además, el calor intenso genera un aumento en la sudoración lo que produce una pérdida hídrica mayor. La suma de estos factores, conjuntamente con el contacto con el agua del mar o la pileta, hacen que la piel luzca seca, gruesa, opaca y manchada. Parece un contrasentido, pero es así: en el momento del año en que la piel está más expuesta para lucirse es cuando peor se ve. Por eso,  tenemos un plan sencillo, de 3 pasos, para mejorar la dermis:

1. Primer paso: exfoliación. Es sinónimo de higiene profunda. Para no lastimar la piel debe realizarse de forma suave y delicada. Los exfoliantes más recomendables son los que vienen en emulsión o en gel, y que contienen microesferas de polietileno que barren las células muertas. La adición en la fórmula de activos hidratantes como la cera de jojoba y el agua termal le permiten a la piel recuperar su tersura y luminosidad. Lo indicado es realizar esta limpieza profunda cada 10 días.

2. Segundo paso: hidratación. Clave para recuperar el agua y los nutrientes perdidos. Se debe elegir entre una fórmula más ligera (piel mixta o seborreica) o más nutritiva (piel seca y mujeres de más edad). Una opción atractiva son las mascarillas ya que favorecen la absorción de los activos según las necesidades de la epidermis dejando la piel más suave y relajada. ¿Cuándo aplicar el hidratante? Luego de limpiar la piel, una o dos veces por día.

3. Tercer paso: fotoprotección. Cuidar la piel de las amenazas de los rayos solares. Hay que recordar que el bronceado no es sinónimo de salud cutánea, sino que es una respuesta natural de defensa de la piel frente a una agresión externa. Nunca hay que olvidarse de aplicar filtro solar, aún si se está bronceada, ya que la piel siempre está expuesta. Los mejores productos son los que tienen alto espectro y cubren las franjas de rayos UVB y UVA. Aplicarlo siempre, no sólo en las vacaciones, sobre todo en cara, orejas, cuello y escote y manos. También es ideal utilizar productos con fórmulas antioxidantes como vitamina E, vitamina C, que aumentan las defensas, combaten los radicales libres que envejecen la piel y protegen el ADN de las células de la oxidación causada por el sol.

como cuidar la piel antes y después de tomar sol

Como último punto, es imprescindible consumir agua para recuperar el líquido perdido con la transpiración. Lo ideal: beber entre un litro y medio, y dos litros por día..

La piel es el organo mas extenso de nuestro cuerpo, y a la hora de exponernos al sol es muy importante ser cuidadosos para prevenir cualquier tipo de lesiones. Cuando los rayos UVA y UVB (la radiación ultravioleta del sol) excede la cantidad que la melanina, el pigmento protector de la piel, es capaz de absorver, se producen quemaduras. Las consecuencias son similares a las que provocan las quemaduras térmicas generadas por fuentes de calor como el fuego, la plancha o la bucleadora: ampollas, edemas y fiebre (signos claros de insolación) o incluso problemas más serios como la aparición de manchas, envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Algo muy importante a tener en cuenta es que las camas solares trabajan con estos dos tipos de radiación, por lo cual la Sociedad Argentina de Dermatología desaconseja su uso y alerta que se trata de una práctica que daña la salud.

En todo caso, no hay que alarmarse sino prevenir: si sabemos qué productos usar y cómo aplicarlos, es posible disfrutar del sol sin problemas.

Ningún filtro solar ofrece una protección absoluta, pero sí ayudan a prevenir quemaduras graves. También es primordial comprender que la exposición no se genera sólo en verano cuando tomamos sol, sino todos los días del año, sin importar la estación. Por eso es crucial utilizar protección siempre, aunque los factores pueden variar según el mes. Para el otoño y el invierno, lo ideal es usar un factor de protección solar (FPS) de entre 15 y 30; en primavera y verano, de entre 30 y 50, según el tipo de piel. Por otro lado, las radiaciones de luces artificiales u otros objetos de calor también pueden dañar la piel y causar manchas.

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